290 cocodrilos sobre ruedas: cuando Alpine se vistió de Lacoste
Alpine y Lacoste se unieron para crear el A290 Rallye, una pieza única con 290 cocodrilos escondidos, asientos impresos en 3D y un medallón de acetato rojo que simula un reptil asomándose.
Frenar es de cobardes. Acelerar, en cambio, parece ser cosa de franceses con estilo. Cuando la casa deportiva Alpine se sentó a la mesa con la maison del cocodrilo, el resultado no fue una playera ni un perfume: fue un auto eléctrico que parece sacado de un club de tenis, pero con la ferocidad de quien lleva 290 reptiles tatuados por toda la carrocería.
Se llama Beware of the Crocodile Alpine Lacoste A290 Rallye, es una pieza única (one off) y condensa lo que pasa cuando el patrimonio de dos leyendas galas decide mirarse a los ojos: Jean Rédélé, fundador de Alpine, y René Lacoste, el tenista que convirtió un reptil en icono de la moda. Mismo instinto competitivo, misma obsesión por la precisión, misma elegancia a la hora de romper una raqueta —o en este caso, una curva.
Los detalles que muerden
- El color: blanco impoluto, herencia directa de las canchas de tenis de los años veinte, con destellos rojos inspirados en la lengua del cocodrilo.
- Los asientos: tapizados con piezas obtenidas por impresión 3D, una rareza técnica incluso dentro del segmento eléctrico de nicho.
- El volante: forrado en tela, como un guiño a las palas de los polos de la marca francesa.
- El medallón trasero: aquí no hay vidrio. En su lugar, una pieza de acetato rojo que dibuja a un cocodrilo asomándose, como si emergiera del agua.
- Difusor y fascia: fibra de carbono forjada, porque no todo es estética: en este coche también se compite.
La aritmética del reptil
Hagamos cuentas: 290 cocodrilos repartidos por el habitáculo. Suena excesivo, y lo es. Algunos apenas se insinúan en costuras y tapices; otros aparecen con descaro sobre el tablero, hasta convertirlo casi en un mosaico del animal. Cuando la moda se cruza con la ingeniería, deja de ser frivolidad y se vuelve manifiesto.
El hilo conductor
La colección cápsula que acompaña al coche no es un simple souvenir: incluye polos, playeras y accesorios que replican el lenguaje visual del A290. La idea, según Antony Villain, VP de Diseño de Alpine, fue celebrar un rendimiento que trasciende la velocidad. Suena a eslogan, sí, pero en un eléctrico firmado por dos casas centenarias la velocidad es apenas la puerta de entrada.
¿Vale la pena voltearlo a ver?
Aunque solo sea por unos minutos, sí. Más allá de su precio —que probablemente nunca se haga público por tratarse de una pieza única—, el A290 Rallye pone sobre la mesa una pregunta incómoda para la industria automotriz: ¿puede un auto convertirse en objeto de moda sin dejar de ser un auto? La respuesta, al menos en Francia, acaba de estacionarse en blanco y rojo frente a nosotros.