Amistades con filtro: por qué hombres y mujeres eligen amigos tan distintos
Una investigación de 2022 revela que los hombres priorizan atractivo, estatus y riqueza en sus amigos masculinos, mientras que las mujeres valoran apoyo emocional e intimidad. El hallazgo reabrió el debate sobre igualdad y vínculos sociales.
Una investigación reciente volvió a abrir el debate sobre cómo construimos nuestros círculos más cercanos. Los hallazgos, publicados en enero de 2022, muestran que existen diferencias marcadas en lo que hombres y mujeres valoran de sus amistades del mismo sexo.
Según el estudio difundido por Xataka Ciencia, los hombres tienden a priorizar en sus amigos masculinos atributos como el atractivo físico, el estatus social y la riqueza. Estos compañeros, además, parecen funcionar como una especie de puerta hacia el acceso a posibles parejas románticas.
En contraste, las mujeres suelen inclinarse por amigas que brindan apoyo emocional, que cultivan la intimidad y que comparten información social útil —el clásico chisme que, lejos de ser banal, opera como un pegamento indispensable en la vida cotidiana.
Más allá del cliché
A primera vista, los resultados podrían sonar a estereotipo repetido. Sin embargo, los investigadores los enmarcan dentro de una descripción funcional de la amistad: hombres y mujeres han desarrollado, con el tiempo, formas distintas de relacionarse tanto con su propio sexo como con el opuesto.
Esto no significa que las preferencias sean rígidas ni absolutas. Un hombre puede valorar profundamente a un amigo que lo sostiene en momentos difíciles, así como una mujer puede apreciar a una amiga que la introduce en círculos influyentes. Las variaciones individuales son enormes, pero los patrones estadísticos son reveladores.
El debate inevitable
El estudio reavivó una discusión más amplia: ¿qué tan utópica resulta la igualdad entre sexos cuando las preferencias sociales parecen ir en direcciones distintas? La pieza original planteó la pregunta de forma provocadora, al señalar que la fealdad —al igual que la altura, la simpatía o un tartamudeo— también genera brechas salariales, exclusión social y menor probabilidad de recibir ayuda.
Esa observación incóoda abre otra capa: si la discriminación es multifactorial, ¿dónde terminan las responsabilidades individuales y dónde comienza la colectiva? ¿Se puede aspirar a una igualdad legal sin caer en intervencionismos que anulen la libertad?
Lo que dicen los datos
- Los hombres priorizan atractivo físico, estatus y riqueza en sus amistades masculinas.
- Las mujeres priorizan apoyo emocional, intimidad y conversación funcional en sus amigas.
- Las diferencias son sistemáticas, pero no absolutas: hay variaciones individuales significativas.
- Las preferencias parecen responder a estrategias sociales y evolutivas, no a esencias biológicas inmutables.
Una reflexión a la mexicana
En México, donde las amistades funcionan como redes fundamentales de apoyo —en lo laboral, lo afectivo y hasta en lo comunitario—, entender qué motiva esos vínculos puede ayudar a construir relaciones más conscientes.
Quizá el verdadero reto no esté en igualar las preferencias de hombres y mujeres, sino en reconocer que cada quien construye su mundo social con herramientas distintas. La riqueza de una sociedad se mide, en parte, por su capacidad de respetar esas diferencias sin convertirlas en juicios, barreras ni justificaciones para la discriminación.