Cofepris advierte: la playa principal de Puerto Escondido no es apta para bañistas
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios detectó niveles de bacterias que superan los límites de la OMS en cinco playas de Oaxaca. Autoridades recomiendan evitar el nado.
Puerto Escondido, Oaxaca. Lo que durante décadas fue sinónimo de paraíso surfero y atardeceres memorables hoy carga con una advertencia que ningún turista quería leer: la playa principal de Puerto Escondido no es apta para el nado, según un reciente dictamen de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
El informe, dado a conocer esta semana, confirma lo que vecinos y trabajadores del sector turístico venían denunciando desde hace meses: el agua de la bahía principal presenta concentraciones elevadas de bacterias fecales que rebasan con amplitud los parámetros de seguridad establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Una cifra que no sólo incomoda, sino que pone en riesgo la salud de quienes todavía se aventuran al oleaje.
Cinco playas en la mira
El reporte no se limita al icónico Playón de Puerto Escondido. Cofepris extendió la alerta a cuatro arenales más a lo largo de la costa oaxaqueña, todas con lecturas que oscilan entre los 200 y los 240 NMP por cada 100 mililitros de agua, cuando el umbral tolerable se ubica muy por debajo de esas marcas.
- Playa Principal (Puerto Escondido)
- Playa Marinero
- Playa Carrizalillo
- Playa Zicatela
- Playa Bachoco
Las autoridades sanitarias exhortaron a residentes y visitantes a evitar por completo actividades de nado, snorkel o buceo en estos puntos, y pidieron especial cuidado con menores de edad y personas inmunocomprometidas, quienes podrían desarrollar desde cuadros gastrointestinales hasta infecciones dérmicas severas.
¿Qué hay detrás del foco infeccioso?
Aunque el dictamen no ahonda en las causas, especialistas en sanidad costera consultados señalan que la combinación de descargas residuales sin tratamiento, drenajes pluviales deteriorados y el crecimiento urbano desordenado sobre la franja turística ha convertido el problema en una bomba de tiempo ambiental. A esto se suma la temporada de lluvias, que arrastra contaminantes tierra adentro hasta depositarlos en el litoral.
El sector turístico local, golpeado por la pandemia y ahora por esta contingencia, exige a las autoridades estatales y federales una intervención inmediata. «No nos podemos dar el lujo de perder la confianza del visitante», señaló un prestador de servicios que prefirió omitir su nombre.
¿Qué sigue?
Cofepris anunció que mantendrá el monitoreo activo y que emitirá actualizaciones periódicas sobre la calidad del agua. Mientras tanto, los municipios costeros deberán presentar en breve un plan de saneamiento que incluya la rehabilitación de plantas de tratamiento y la supervisión de descargas clandestinas.
La recomendación, por ahora, es clara: disfrutar Puerto Escondido desde la arena, con los pies secos y el cuerpo lejos del agua. El mar sigue siendo bello, pero la advertencia sanitaria ya está sobre la mesa y nadie puede hacerse el sorprendido.