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El pueblo a hora y media de CDMX que los chilangos redescubren cada fin de semana

A poco más de una hora de la Ciudad de México, Tepoztlán se ha convertido en el refugio favorito para escapadas cortas. Senderos, pirámides, mercado y sabores que reconectan con lo esencial.

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Imagen IA: El pueblo a hora y media de CDMX que los chilangos redescubren cada fin de semana
Imagen IA: El pueblo a hora y media de CDMX que los chilangos redescubren cada fin de semana

El llamado del Tepozteco

Cuando el ruido de la ciudad se vuelve insoportable y el calendario no concede más que unas horas, el cuerpo pide un cambio de aire. No uno cualquiera, sino ese que llega cargado de historia, misticismo y sabores que reconfortan. A solo 84 kilómetros de la Ciudad de México, Tepoztlán espera con los brazos abiertos a quien decide hacer una pausa.

El pueblo, enclavado en el estado de Morelos, se ha consolidado como uno de los destinos predilectos para escapadas cortas desde la capital. La razón es simple: combina accesibilidad, tradición y una atmósfera que parece detenida en el tiempo.

Cómo llegar sin complicaciones

  • En auto: por la autopista México-Cuernavaca, el viaje toma entre 60 y 90 minutos dependiendo del tráfico.
  • En autobús: desde la Terminal del Sur, en Taxqueña, corridas frecuentes con líneas como Pullman de Morelos, por menos de 200 pesos.
  • Tren ligero más autobús: opción más económica pero con transbordos que alargan el trayecto.

El consejo es claro: salir antes de las nueve de la mañana para aprovechar el día completo y evitar el regreso con caos vial.

Qué hacer en un solo día

El corazón del pueblo late en su zócalo, donde los portales, los helados de sabores extraños y los tamales de madrugada definen la experiencia. Pero lo que distingue a Tepoztlán es su cerro del Tepozteco, una pirámide prehispánica que se alcanza tras una caminata de unos 45 minutos por un sendero empinado. La recompensa: vistas que cortan la respiración y una sensación de logro genuino.

Para quienes prefieren algo menos exigente, el Museo Carlos Pellicer ofrece una colección de piezas olmecas y una narrativa sobre la cosmovisión de la región. Y si la idea es descansar, los hoteles boutique con temazcal incluido se han multiplicado en los últimos años, muchos con tarifas accesibles para una sola noche.

El sabor que no se olvida

La gastronomía local es parte inseparable del ritual. Itacates, tlacoyos, cecina de Yecapixtla y las crepas de huitlacoche figuran entre las obligadas. Los fines de semana, el mercado se llena de productores que ofrecen desde miel de maguey hasta licores de frutas exóticas. Comer ahí es, en sí mismo, una forma de entender el lugar.

Más que un destino, una costumbre

Lo que comenzó como una escapada espontánea se ha convertido en un hábito para miles de capitalinos. Hay quienes van cada quince días, quienes reservan su hotel con meses de anticipación y quienes simplemente suben al primer camión disponible con la certeza de que el pueblo los recibe sin pedirles nada a cambio.

Tepoztlán no promete transformación, pero la ofrece. En menos de 24 horas, quien lo visita regresa distinto: con los pulmones más limpios, el paso más lento y la convicción de que no siempre hay que irse lejos para encontrar lo que se necesita.

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