La Raíz.

Fernando Eimbcke regresa con 'Moscas': una historia sobre el miedo a abrir la ventana al amor

El cineasta mexicano presenta su quinto largometraje, filmado en el Multifamiliar Presidente Alemán. Entre moscas, soledad y un niño necio, Eimbcke construye una historia sobre los vínculos que nos aterran pero nos salvan.

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Imagen editada: Fernando Eimbcke regresa con 'Moscas': una historia sobre el miedo a abrir la ventana al amor
Imagen editada: Fernando Eimbcke regresa con 'Moscas': una historia sobre el miedo a abrir la ventana al amor

Hay algo universalmente irritante en una mosca. Ese zumbar insistente, la manera en que se posa donde no la llaman, la falsa promesa de que se irá cuando le haces fint. Fernando Eimbcke lo sabe bien. Y en vez de espantarla, decidió convertirla en el corazón de su nueva película.

'Moscas', su quinto largometraje, no habla de insectos. Habla de ventanas. De ese gesto pequeño —abrir una, dejar entrar el aire ajeno— que cambia todo sin que lo notes. "Cuando se abre la ventana, se abre al sonido, al caos, y creo que ahí es donde realmente podemos conectar más", explica el director. "Abrir la ventana es estar dispuesto a generar vínculos, que es a lo que más miedo le tenemos".

Una vecina que no quería compañía

La protagonista es Olga, interpretada por una Teresita Sánchez que carga con los años y la rutina en el Multifamiliar Presidente Alemán, ese edificio emblemático del CUPA que mira de frente al Centro Médico Nacional 20 de Noviembre. Olga vive sola. Riega sus plantas. Habla sola. Y mata moscas con insecticida, porque para ella el mundo de afuera es, sobre todo, una molestia.

Hasta que llega Cristian, un niño de unos ocho años que no entiende por qué no puede ver a su mamá internada en el hospital. Junto con su papá, Bastian Escobar —un personaje más en esta coreografía de la convivencia forzada— se instala temporalmente en el departamento de Olga. Lo que sigue es una historia de fricciones, silencios largos y, eventualmente, de un lazo que nadie pidió pero que termina salvando a todos.

El niño que no seguía instrucciones

Eimbcke confiesa que nunca había trabajado con menores. Pensó que no necesitaba a un coach de actuación hasta que conoció a Bastian Escobar, el niño que da vida a Cristian. Lo que encontró no fue un actor dócil esperando indicaciones: "Era alguien con criterio, con iniciativa, con imaginación", recuerda. Y ahí entendió que la película cambiaria.

Porque 'Moscas' no es una película condescendiente con la infancia. El niño no es un angelito redentor ni un personaje decorativo. Es un ser necio, curioso, desesperado por entender por qué su mamá no está. Esa terquedad infantil se topa con la muralla de Olga y, poco a poco, la va ablandando.

El CUPA como personaje

Rodar en el Multifamiliar Presidente Alemán no es un capricho estético. Ese edificio de los años cuarenta, con sus pasillos testigos de miles de historias vecinales, es casi un personaje más. Sus escaleras, sus ventanas que dan al tráfico de Tlalpan, su concreto viejo: todo respira esa cdmx que Eimbcke ya había retratado en 'Temporada de patos' hace dos décadas.

El director demuestra que su cine sigue siendo el de los espacios pequeños donde ocurren cosas enormes. La cocina de Olga, el balcón, la sala con televisión encendida: escenarios mínimos para emociones gigantes.

Sonrisas y lágrimas, sin truco

La crítica coincide en que 'Moscas' arranca ambas reacciones sin manipulación barata. Hay humor en los roces entre Olga y Cristian, ternura en sus acercamientos torpes, y una tristeza de fondo que no necesita subrayarse. Eimbcke filma con su estilo reconocible: planos largos, silencios cargados, una cámara que observa sin invadir.

La película llega a salas mexicanas como uno de los estrenos mexicanos más esperados del año, y confirma que el director de 'Lake Tahoe' y 'Club Sándwich' sigue encontrando, película tras película, nuevas maneras de hablar de lo que nos conecta y lo que nos asusta de ello.

Porque al final, como dice Eimbcke, cuando se genera el vínculo, ahí es donde realmente se genera el amor. Aunque venga en forma de mosca.

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