Infertilidad masculina: el gran ausente en la conversación sobre reproducción
Mientras una de cada seis parejas enfrenta dificultades para concebir y la mitad de los casos связаны con el varón, los sistemas de salud siguen tratando la fertilidad como un asunto exclusivamente femenino. La historia de Luke revela un vacío que cuesta tiempo, dinero y bienestar emocional.
A mediados de 2020, mientras el mundo entero se encerraba por la pandemia de covid-19, Luke y su esposa, en el Reino Unido, tomaron una de esas decisiones que parecen simples: querían ser padres. Lo que ninguno de los dos imaginó es que el camino hacia ese objetivo se toparía con un muro invisible construido por siglos de supuestos.
"Toda mi vida me habían dicho que me cuidara, que no dejara a nadie embarazada", recuerda Luke. "Entonces, cuando llega el momento y nada funciona, te quedas paralizado. No sabes a dónde voltear".
Un año entero de citas que no lo incluían
Tras 18 meses de intentos sin resultado, la pareja acudió al médico general. Lo que siguió fue un periplo clínico que, según Luke, lo treated como si fuera invisible. Las consultas estaban a nombre de su esposa. Cuando él llenaba formularios, el hospital llamaba a ella. Todas las pruebas, todas las miradas, todas las preguntas se dirigían a la mujer.
"El sistema entero parte de la idea de que la carga es femenina", asegura. "El hombre aparece como acompañante, no como paciente".
Pasó más de un año. Hubo un intento fallido de fertilización in vitro. Y solo entonces, casi por accidente, alguien sugirió que tal vez había un problema con su esperma.
"¿Hasta ahora me lo dicen?, pensé. Pudieron haberme revisado desde el principio, en lugar de hacerme sentir un espectador en mi propio proceso".
Las cifras que nadie quiere ver
La infertilidad afecta a una de cada seis parejas en el mundo. Alrededor de la mitad de esos casos связаны con el factor masculino, ya sea de manera aislada o combinado con causas femeninas. Sin embargo, la conversación pública, los recursos clínicos y hasta los seguros médicos siguen girando en torno al cuerpo de la mujer.
Las guías más recientes del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido recomiendan que ambos miembros de la pareja sean evaluados de forma simultánea desde el primer momento. En la práctica, esto rara vez ocurre.
El peso emocional de no ser tomado en cuenta
Para Luke, el costo más alto no fue económico, sino psicológico. Sentirse excluido del propio proyecto de vida, asumir una culpa que nadie le había explicado, atravesar procedimientos invasivos viendo cómo su pareja cargaba con todo, dejó una huella que todavía le cuesta nombrar.
Especialistas en salud reproductiva consultados por medios británicos coinciden en que el estigma social sigue siendo una barrera enorme. Muchos varones evitan hacerse análisis de esperma porque lo perciben como un examen a su masculinidad. Otros simplemente desconocen que deberían hacerlo.
Mientras la biología y los datos siguen siendo claros, los sistemas de salud parecen moverse con la lentitud de los prejuicios heredados. Reconocer la infertilidad masculina no es solo una cuestión médica: es un acto de justicia para millones de parejas que merecen respuestas completas desde el día uno.