Kenzo, el tigre de Bengala que se fugó de un predio privado y murió baleado en Edomex
Un tigre de Bengala llamado Kenzo escapó de un predio particular en Tepetlaoxtoc, Estado de México. Cinco días después, el felino murió baleado durante un operativo de rescate en el que también resultó herido un caballo.
Cinco días de búsqueda, un final que nadie quería
La historia de Kenzo comenzó como un susto vecinal y terminó convertida en tragedia. Un tigre de Bengala deambuló durante casi una semana por los alrededores del municipio de Tepetlaoxtoc, en el Estado de México, luego de escapar de un predio particular dedicado al manejo de vida silvestre. La madrugada del jueves 2 de julio, cuando los equipos de emergencia finalmente lo ubicaron, el desenlace fue letal: el felino recibió disparos y murió poco después en un santuario de Teotihuacán.
El caso no solo conmocionó a los habitantes de la zona, también reavivó un debate que en México se repite con demasiada frecuencia: ¿cómo es posible que un animal de esta magnitud se mantenga en un lugar sin las condiciones mínimas de contención, y que cuando se fuga la respuesta de las autoridades termine siendo una balacera?
Lo que dice la autoridad ambiental
Poco después del primer avistamiento, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) salió al paso para deslindarse. En un comunicado, la dependencia negó que Kenzo perteneciera a sus centros de resguardo y aclaró que el animal permanecía en un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre fuera de su Hábitat Natural (PIMVS), un tipo de establecimiento regulado por el artículo 27 de la Ley General de Vida Silvestre y operado por personas físicas o morales.
La cronología del operativo
- La noche del sábado 27 de junio se reportó la presencia del felino en Tepetlaoxtoc.
- La población fue alertada para evitar acercarse y reportar cualquier avistamiento.
- Se desplegó un operativo conjunto con Protección Civil, bomberos, policías estatales y manejadores de fauna.
- Cinco días después, los equipos localizaron al tigre en una zona rural.
- Durante la captura, el animal cayó abatido por disparos de arma de fuego.
Un rescate que terminó en balacera
De acuerdo con la versión oficial, en el momento crítico de la captura Kenzo intentó atacar a uno de los rescatistas, lo que provocó que los elementos de seguridad abrieran fuego. En el intercambio, un caballo que se encontraba cerca también resultó herido por una bala. Minutos después, los veterinarios por fin pudieron aplicar un dardo tranquilizante que dejó al tigre inconsciente, aunque ya con lesiones graves. El animal fue trasladado al santuario Reino Animal, en Teotihuacán, donde los médicos confirmaron su deceso.
Las preguntas que quedan abiertas
Más allá del operativo, el caso deja varios cuestionamientos que ni la Semarnat ni el Gobierno del Estado de México han respondido con claridad:
- ¿Quién era el responsable legal del predio y si contaba con permisos vigentes?
- ¿Por qué un tigre de Bengala pudo escapar con tanta facilidad de una instalación registrada?
- ¿Por qué se utilizaron armas de fuego en un operativo donde participaban especialistas en fauna?
- ¿Habrá sanciones administrativas o penales para el establecimiento que tuvo al animal?
La muerte de Kenzo no es solo la de un tigre: es el reflejo de un sistema que permite la tenencia irregular de fauna silvestre y que, cuando la falla se vuelve crisis, responde con balas. Mientras el cuerpo del felino es resguardado en Teotihuacán, la discusión sobre el tráfico, la exhibición y el cuidado de animales exóticos en México vuelve a quedar abierta, una vez más, a costa de la vida de un animal que nunca debió estar ahí.