Más datos, menos dinero: la fórmula que tiene contra las cuerdas a Telcel y AT&T
La expansión de OMV como BAIT y la red compartida de Altán abarató la telefonía móvil en México. Los usuarios gastan hasta 3% menos, pero Telcel y AT&T sienten la presión justo cuando más necesitan invertir en redes.
El bolsillo del usuario ganó; el de los gigantes, no tanto
Durante años, pagar la cuenta del celular fue casi un castigo bíblico en México. Tarifas altas, paquetes raquíticos y la sensación permanente de que el operador se llevaba la mejor parte. Pero algo cambió: los Operadores Móviles Virtuales (OMV) como BAIT y la red compartida de Altán Redes reventaron el mercado desde abajo, y hoy Telcel y AT&T están pagando los platos rotos.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), los mexicanos destinaron en promedio 480.7 pesos al mes a planes de telefonía móvil durante 2025. Eso representa una caída de 3% frente al año anterior. En el rubro de recargas, la disminución fue de 2.5%, con apenas 163.7 pesos mensuales, según datos citados por Expansión.
La paradoja del mercado: más megas, menos ganancia
El fenómeno resulta contradictorio en apariencia: los usuarios consumen cada vez más datos —para redes sociales, streaming, videojuegos y aplicaciones de todo tipo—, pero pagan menos por ellos. Una ecuación que deja a los operadores tradicionales con sonrisa de plástico y balances apretados.
La explicación no es magia. La entrada de operadores virtuales y de la red mayorista de Altán permitió que nuevas marcas ofrecieran paquetes más generosos a precios sustancialmente menores. BAIT, por ejemplo, construyó toda su propuesta sobre esa idea rectora: más megas por menos dinero, sin contratos leoninos ni cláusulas escondidas.
- Gasto promedio en planes cayó 3% en 2025.
- Gasto en recargas cayó 2.5% en el mismo periodo.
- El consumo de datos móviles mantiene tendencia al alza.
La presión llega en el peor momento
El verdadero dolor de cabeza para Telcel y AT&T no es únicamente el ingreso que dejan de percibir. El asunto se complica porque esta caída de ventas coincide con su mayor necesidad de inversión: modernización de redes, despliegue de 5G y actualización de infraestructura. Cada peso que deja de entrar es un peso que no se puede reinvertir en el futuro del servicio.
El mercado mexicano de telecomunicaciones operó durante décadas bajo una lógica de oligopolio cómodo. Hoy, la democratización del acceso —empujada por nuevas reglas regulatorias y por jugadores más pequeños y agresivos— sacude los cimientos de ese modelo. Para el consumidor, se trata de una victoria legítima. Para los gigantes, es una llamada de atención que no pueden seguir ignorando.
La interrogante que viene es inevitable: ¿ajustarán precios a la baja para competir, o apostarán por servicios premium y diferenciación para fidelizar a sus clientes? Lo que resulta innegable es que la era del usuario mexicano aguantando tarifas abusivas comienza a quedar atrás. Y eso, nos guste o no, incomoda a quienes estaban acostumbrados a facturar sin sudar.