La Raíz.

Meta se quita la marca de lujo y apuesta por sus propias gafas inteligentes

La gigante tecnológica lanza tres modelos de lentes inteligentes desde 299 dólares, sin el sello de Ray-Ban ni Oakley. Una movida para consolidar su marca y acercar la tecnología wearable al bolsillo de más personas.

· 0 vistas
Imagen editada: Meta se quita la marca de lujo y apuesta por sus propias gafas inteligentes
Imagen editada: Meta se quita la marca de lujo y apuesta por sus propias gafas inteligentes

La guerra por el rostro del consumidor sigue dando de qué hablar. Esta vez, Meta decidió jugar una carta arriesgada: presentar tres nuevos modelos de gafas inteligentes sin el respaldo de una marca de lujo que las avale. La apuesta es directa, sin intermediarios, sin nombres rimbombantes. Solo Meta Glasses.

Adiós al glamour, hola al precio accesible

El mercado de los lentes inteligentes vive un momento decisivo. Las versiones anteriores, respaldadas por Ray-Ban, llegaban a costar cientos de dólares más. Ahora, con un precio inicial de 299 dólares, la compañía apunta a un público más amplio. La estrategia es clara: construir identidad propia en lugar de rentar prestigio ajeno.

Aunque ya no llevan el sello de Ray-Ban u Oakley, la fabricación sigue en manos de EssilorLuxottica, el conglomerado detrás de las gafas más reconocidas del mundo. Esto garantiza distribución en ópticas tradicionales como LensCrafters, con o sin graduación, en un rango que va de -12 a +2.25 dioptrías.

Tres modelos, tres personalidades

  • Meta Adventurer: montura rectangular, disponible en tamaño estándar y grande. Diseño clásico, funcional, para el día a día.
  • Meta Fury: similar a las Adventurer, pero con líneas menos marcadas. Pensadas para quienes buscan un estilo intermedio.
  • Meta Starfire: la joya de la colección. Diseñadas en colaboración con Kylie Jenner, evocan ese aire futurista que ya vimos en la alianza entre Google y Gentle Monster.

Los modelos Adventurer y Fury ofrecen 26 opciones de personalización: desde lentes tintadas hasta colores como Racing Green o Sandstone. La idea es que cada usuario arme sus gafas como si fueran una extensión de su personalidad.

¿Moda pasajera o el inicio de algo grande?

El verdadero termómetro no será la preventa ni el ruido mediático, sino cuántas personas terminen usándolas de verdad, en la calle, todos los días. Como bien señaló Peter Bristol, vicepresidente de diseño industrial de Meta, las gafas inteligentes se parecen al transporte público: solo se adoptan cuando ofrecen una experiencia genuinamente útil.

Meta quiere que sus lentes dejen de ser un accesorio de influencers para convertirse en una herramienta cotidiana. La gran pregunta es si el consumidor mexicano, acostumbrado a precios elevados cuando se trata de tecnología wearable, verá en estas gafas una opción real o solo otro experimento costoso del gigante de Menlo Park.

Por ahora, lo concreto es esto: más modelos, menos marca de terceros y un precio que, por fin, no asusta. El resto lo dictará el mercado.

Más en Tecnología