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Olinia acelera: México busca fábricas privadas para producir el auto eléctrico nacional

El gobierno de Sheinbaum lanzó una convocatoria para que empresas privadas fabriquen el auto eléctrico mexicano Olinia. Gobiernos estatales y ciudadanos ya mostraron interés en adquirirlo antes de que salga al mercado.

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Imagen editada: Olinia acelera: México busca fábricas privadas para producir el auto eléctrico nacional
Imagen editada: Olinia acelera: México busca fábricas privadas para producir el auto eléctrico nacional

México está a punto de escribir un capítulo inédito en su historia automotriz. El proyecto Olinia, el primer auto eléctrico diseñado íntegramente en suelo nacional, deja atrás los talleres de diseño y entra de lleno en la fase donde las ideas se convierten en acero, baterías y caminos.

La presidenta Claudia Sheinbaum anunció esta semana que el gobierno federal lanzará una convocatoria pública para que empresas privadas del sector automotriz puedan sumarse a la fabricación y comercialización del vehículo. El mensaje es claro: el Estado no quiere cargar solo con esta apuesta, pero tampoco está dispuesto a soltar el timón.

Una demanda que tomó por sorpresa al propio gobierno

Lo que pocos anticipaban era el volumen de interés que Olinia despertó antes siquiera de rodar por una calle. Según explicó la mandataria, varios gobiernos estatales ya levantaron la mano para adquirir flotillas del modelo y destinarlas a programas de movilidad pública. Al mismo tiempo, miles de ciudadanos han expresado su intención de compra desde que la propuesta fue presentada formalmente.

Esa respuesta anticipada fue lo que empujó al equipo de Sheinbaum a dar el siguiente paso. La convocatoria no solo busca fabricantes: también pretende tejer una red de distribución que permita al vehículo llegar a los puntos de venta sin depender exclusivamente de las arcas públicas.

Plantas listas, experiencia comprobada

El razonamiento detrás de la apertura al sector privado es profundamente pragmático. México ya cuenta con una de las industrias automotrices más sólidas de América Latina, con plantas operando a lo largo del país y décadas de conocimiento acumulado. Aprovechar esa infraestructura, en lugar de levantar todo desde cero, podría recortar años en los tiempos de producción.

Las empresas interesadas deberán competir por un lugar en el proyecto. El gobierno prepara los lineamientos de la convocatoria y se anticipa que los criterios contemplarán capacidad instalada, experiencia en electromovilidad y compromisos de inversión a largo plazo.

Reglas nuevas para una industria nueva

Sheinbaum también adelantó que se avecinan ajustes regulatorios destinados a facilitar la llegada de Olinia y, de paso, abrir la puerta a otros vehículos eléctricos compactos que hasta ahora han enfrentado trabas administrativas. El objetivo declarado es sencillo: que un auto pequeño, eléctrico y accesible pueda fabricarse, venderse y circularse sin tener que sortear un laberinto burocrático.

El cambio no es menor. Hasta hace poco, la regulación mexicana favorecía modelos de mayor tamaño y cilindrada, dejando en desventaja a propuestas de movilidad urbana pensadas para ciudades congestionadas y bolsillos apretados.

Lo que viene para Olinia

  • Publicación oficial de la convocatoria para fabricantes privados.
  • Selección de las empresas que participarán en la producción.
  • Adecuación del marco normativo para vehículos eléctricos compactos.
  • Definición de planes de distribución y puntos de venta.
  • Inicio formal de la manufactura y pruebas en calle.

Olinia dejó de ser un prototipo en papel para convertirse en una promesa con fecha. Si la convocatoria atrae a los jugadores correctos y la regulación acompaña, México podría ver circular sus primeros autos eléctricos nacionales antes de que termine esta administración. La ruta todavía tiene curvas, pero el motor ya está encendido.

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