OpenAI le roba a Apple el cerebro del Vision Pro y se lo lleva con Jony Ive
Paul Meade, el vicepresidente que durante siete años empujó el hardware del Vision Pro, deja Cupertino para sumarse al proyecto de Jony Ive en OpenAI. La fuga sacude a Apple justo cuando sus gafas inteligentes son la nueva prioridad.
Hay golpes que no se ven en la portada de un comunicado, pero duelen igual. OpenAI acaba de asestar uno de esos a Apple: se llevó a Paul Meade, el ingeniero que durante siete años sostuvo entre sus manos el destino del Vision Pro y el futuro de las gafas inteligentes de la compañía de la manzana.
La noticia, filtrada por Bloomberg, confirma lo que en Cupertino ya se temían en voz baja. Meade no es un nombre mediático, pero su trayectoria lo dice todo: entró a Apple en 2010 para empujar el iPad, tomó las riendas del programa del iPhone en 2012 y desde 2017 se entregó al proyecto de realidad mixta que, se suponía, sería el siguiente gran salto de la marca.
Una salida en el momento más delicado
El timing no podría ser peor para Apple. El Vision Pro con chip M5 acaba de recibir un nuevo ajuste de precio que lo aleja aún más del consumidor promedio. Las gafas inteligentes sin pantalla, en cambio, aparecen en el horizonte como la verdadera apuesta de la casa, y Meade era uno de los cerebros detrás de ese lanzamiento.
Perder a un arquitecto así, justo cuando el proyecto de las gafas toma fuerza, deja a Fletcher Rothkopf —su mano derecha durante años— con la enorme tarea de sostener lo que su jefe dejó a medias.
El equipo fantasma de Cupertino ya tiene nuevo hogar
Lo que hace aún más incómoda la jugada es dónde aterriza Meade. No en cualquier lugar: en el círculo íntimo de Jony Ive, rodeado de excompañeros suyos que abandonaron Apple para construir, palabra más palabra menos, el dispositivo con el que Sam Altman sueña con redefinir cómo nos relacionamos con la inteligencia artificial.
- Siete años de experiencia directa en hardware de consumo premium.
- Conocimiento íntimo de la cadena de suministro y la cultura de diseño de Apple.
- Relaciones laborales con los ingenieros que hoy siguen empujando el ecosistema de Cupertino.
En otras palabras: Meade se lleva consigo un mapa interno que vale oro en cualquier guerra tecnológica.
Lo que se lee entre líneas
La jugada de OpenAI no parece casualidad. La empresa de Altman lleva meses pescando talento en las aguas revueltas de Apple, justo cuando la división espacial atraviesa uno de sus capítulos más inciertos. La pregunta ya no es si la fuga duele, sino cuánto tardará en sentirse en productos concretos.
Mientras tanto, en Cupertino toca recomponer piezas, mirar hacia adelante y aceptar una realidad incómoda: cuando un proyecto pierde a su capitán, el barco no se hunde de inmediato, pero todos a bordo sienten el cambio en el timón.