Tiburones: saben matemáticas, aman el jazz y vencieron cinco extinciones masivas
Mucho más que feroces depredadores: los tiburones son matemáticos, melómanos y sobrevivieron a la mayor catástrofe biológica de la Tierra. Ocho datos extraordinarios que cambian todo lo que creías saber de ellos.
Los amos indiscutibles del océano
Antes que los dinosaurios, antes que los árboles, antes casi que la vida compleja tal como la conocemos, los tiburones ya surcaban los mares. Son los depredadores vertebrados más antiguos que existen sobre la faz del planeta, y eso, por sí solo, debería cambiar la forma en que solemos mirarlos.
Pero la verdadera hazaña de estas criaturas no es simplemente haber llegado temprano a la fiesta evolutiva. Es haberse quedado, contra toda lógica, contra cinco extinciones masivas que barrieron con casi todo a su paso.
La prueba de fuego: la Gran Mortandad
Hace unos 252 millones de años, la Tierra atravesó su crisis más devastadora: la llamada extinción del Pérmico-Triásico, conocida popularmente como la Gran Extinción. Un cataclismo climático borró del mapa al 90% de la vida marina. Noventa de cada cien especies que nadaban, flotaban o se arrastraban por los océanos desaparecieron para siempre.
Los tiburones no solo sobrevivieron: salieron prácticamente ilesos. Y desde entonces, colonizaron prácticamente cada rincón de los océanos del planeta.
Ocho verdades que te volarán la cabeza
Tras cientos de millones de años perfeccionándose, los escualos han desarrollado capacidades que parecen sacadas de un guion de ciencia ficción. Aquí van algunas:
- Son matemáticos natos. Lejos de la imagen del tiburón como máquina de comer guiada solo por el instinto, la ciencia ha demostrado que distinguen sonidos sutilmente diferentes, reconocen patrones abstractos y diferencian formas geométricas de colores. Sí: hacen cuentas.
- Amantes del jazz. Hay líneas de investigación que sugieren que ciertos tiburones responden de manera particular a estímulos sonoros complejos, lo que ha llevado a experimentar con música para entender mejor su comportamiento sensorial.
- Aprenden, y mucho. La idea del tiburón autómata es obsoleta. Son capaces de aprender de la experiencia, adaptarse y resolver problemas nuevos.
- Sentidos de otro mundo. Pueden detectar campos eléctricos diminutos generados por el latido de una presa escondida bajo la arena.
- Memoria de largo plazo. Algunas especies reconocen a individuos específicos incluso después de años sin verlos.
- Sociales cuando quieren. Forman jerarquías, alianzas de caza y, en ciertos puntos del planeta, verdaderas comunidades.
- Maestros del camuflaje. Su piel, vista de cerca, está cubierta de microestructuras que reducen la fricción y reflejan la luz de manera casi imperceptible.
- Más antiguos que las flores. Cuando aparecieron las primeras plantas con flores, los tiburones ya llevaban más de 200 millones de años nadando.
¿Por qué nos cuesta tanto verlos como lo que son?
La cultura popular los ha encasillado como bestias despiadadas, mandíbulas sin cerebro. Pero la biología cuenta una historia radicalmente distinta. Los tiburones no son reliquias primitivas: son supervivientes evolucionados, afinados durante eras geológicas completas para resolver problemas que ni siquiera hemos terminado de formular.
Cada vez que los océanos atraviesan una crisis, ellos ya han estado ahí y ya la han visto pasar. La próxima gran extinción, si es que llega, los encontrará probablemente nadando en silencio, con la misma calma con la que llevan 450 millones de años haciéndolo.