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Una calculadora expone el riesgo oculto de caer en pobreza en Estados Unidos

El sociólogo Mark Rank, de la Universidad de Washington en San Luis, creó una herramienta interactiva que estima la probabilidad de que cualquier persona en EE.UU. termine en situación de pobreza. El hallazgo remece: la vulnerabilidad es mucho más común de lo que la mayoría cree.

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Imagen editada: Una calculadora expone el riesgo oculto de caer en pobreza en Estados Unidos
Imagen editada: Una calculadora expone el riesgo oculto de caer en pobreza en Estados Unidos

Durante décadas, Mark Rank acumuló cifras, gráficas y conclusiones sobre la pobreza en Estados Unidos. Publicó artículos en revistas especializadas, dictó conferencias y formó a generaciones de estudiantes. Sin embargo, algo le carcomía: sus hallazgos sobre desigualdad y movilidad social terminaban archivados en publicaciones que solo leían unos cuantos colegas.

De la academia a la herramienta interactiva

Hace diez años, el profesor de la cátedra Herbert S. Hadley, de la Universidad de Washington en San Luis, tomó una decisión atípica para un académico. En lugar de seguir puliendo papers, se preguntó cómo traducir su trabajo a un formato que cualquier ciudadano pudiera usar. La inspiración llegó de un lugar inesperado: las calculadoras de riesgo cardiovascular que los médicos aplican en consulta.

Así nació un instrumento que cruza variables como nivel educativo, tipo de empleo, composición del hogar, historial laboral, patrimonio acumulado y composición racial para arrojar un porcentaje: la probabilidad de que una persona en Estados Unidos atraviese al menos un periodo de pobreza en algún momento de su vida adulta.

Lo que dicen los datos

El motor de la calculadora se alimenta del Panel de Estudio de Dinámica de Ingresos, la encuesta longitudinal de hogares más antigua del planeta. Comenzó en 1968 con 18.000 personas y, desde entonces, ha seguido a sus descendientes generación tras generación. Rank y su equipo procesaron la evolución de cerca de 5.000 familias a lo largo de más de cinco décadas.

  • La pobreza no se concentra en un perfil fijo: atraviesa oficios, regiones y niveles educativos.
  • Una proporción sorprendentemente alta de la población estadounidense experimentará al menos un episodio de pobreza entre los 20 y los 75 años.
  • Las mujeres, las personas racializadas y quienes carecen de estudios universitarios concentran los riesgos más altos.

Por qué importa más allá de las fronteras

Aunque el estudio se concentra en Estados Unidos, donde 35,9 millones de personas vivían por debajo de la línea de pobreza hace apenas dos años, el mensaje tiene eco en América Latina. La región más desigual del planeta suele compartir dos patrones: la fragilidad ante un despido, una enfermedad o una ruptura familiar, y la idea cultural de que quien cae en pobreza es porque no se esforzó lo suficiente.

Rank insiste en que la pobreza debe entenderse como un riesgo estructural, no como un fracaso individual. Esa distinción cambia la conversación pública sobre seguridad social, vivienda, salud y empleo, porque desplaza la responsabilidad desde la voluntad personal hacia las políticas públicas.

Una herramienta que incomoda

Desde su lanzamiento, la calculadora ha sido utilizada por millones de personas. Muchos descubren, al ingresar sus propios datos, que el margen entre la estabilidad y el abismo es más delgado de lo que imaginaban. Para Rank, ese momento de revelación cumple un objetivo mayor: demostrar con números lo que las estadísticas oficiales suelen diluir.

En palabras del propio investigador, su intención es visibilizar que la vulnerabilidad económica no distingue entre quienes trabajan duro y quienes, por circunstancias ajenas a su esfuerzo, terminan en la cuneta del sistema. La pobreza, recuerda, puede tocar a casi cualquiera.

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