La Raíz.

A sus 40, Ochoa apaga las luces del Tri y las enciende en el Baby'O

El histórico portero mexicano festejó su cumpleaños 40 en la legendaria discoteca de Acapulco, acompañado por su esposa Karla Mora y el empresario Carlos Slim Domit. La celebración llega días después de su emotiva despedida del Tricolor tras seis Copas del Mundo.

· 0 vistas
Imagen editada: A sus 40, Ochoa apaga las luces del Tri y las enciende en el Baby'O
Imagen editada: A sus 40, Ochoa apaga las luces del Tri y las enciende en el Baby'O

Una despedida a la mexicana

El arquero jalisciense cumplió cuatro décadas el pasado 13 de julio y decidió celebrarlo por todo lo alto en uno de los templos de la vida nocturna guerrerense. Lejos quedó la imagen del cancerbero que durante veinte años defendió los tres postes del Tricolor; en su lugar, un Memo Ochoa relajado, sonriente y arropado por los suyos, dejó ver la cara humana de un hombre que ya le dijo adiós a la camiseta verde.

La fiesta se realizó el sábado 11 de julio en las instalaciones del Baby'O, el emblemático club que fue testigo de las grandes épocas del jet set acapulqueño y que aún mantiene intacto su halo de leyenda. Acompañado por su esposa, la modelo Karla Mora, y por el empresario Carlos Slim Domit, el guardameta sopló las velas de una fecha redonda rodeado de un grupo selecto de invitados. La velada quedó documentada en un video que el propio Baby'O difundió en su página oficial de Facebook, así como en una imagen que el portero compartió en sus historias de Instagram.

El último capítulo con la Selección

Pocos días antes de la fiesta, Ochoa había escrito una de las despedidas más sentidas que se recuerden en el futbol mexicano. Tras la eliminación del Tri a manos de Inglaterra en los Octavos de Final del Mundial 2026, el portero publicó en sus redes un mensaje que aficionados y prensa interpretaron de inmediato como el cierre definitivo de su vínculo con el combinado nacional.

"Las luces se apagan, la gente se va, el césped queda igual… pero hay noches que se quedan para siempre. Gracias por caminar este camino conmigo".

Las palabras, acompañadas de imágenes de su último recorrido sobre el césped del estadio que hoy lleva el nombre de Banorte, sacudieron a una afición que durante dos décadas lo vio atajar penales imposibles y sostener al equipo en sus peores crisis. Con esa participación, el jalisciense se convirtió en el primer futbolista mexicano en disputar seis Copas del Mundo, un registro que lo instaló en un club selectísimo del que también forman parte Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Una proeza que difícilmente se repetirá en generaciones.

Seis mundiales, una leyenda

El periplo de Memo por las justas mundialistas es una auténtica cápsula del tiempo del balompié azteca:

  • Alemania 2006. Su debut, todavía sin minutos bajo los tres palos.
  • Sudáfrica 2010. Otra edición sin actividad, pero con la experiencia de aprender desde el vestidor.
  • Brasil 2014. El torneo de su consagración: aquella atajada memorable a Robben le valió el reconocimiento mundial.
  • Rusia 2018. La consolidación definitiva como referente del arco tricolor.
  • Qatar 2022. Otra actuación heroica que alargó su leyenda.
  • Norteamérica 2026. El cierre soñado, en casa y con la familia completa en las gradas.

Fue justamente a partir de Brasil 2014 cuando el portero se ganó un sitio privilegiado en la memoria colectiva del futbol mexicano. Sus intervenciones en aquella Copa lo instalaron como uno de los cancerberos más respetados de su época a nivel global, referente inevitable para cualquier guardameta joven que aspire a defender la portería nacional.

¿Qué sigue para Ochoa?

A sus 40 años, el todavía jugador del AVS Futebol SAD de Portugal mantiene viva su carrera en el balompié europeo, aunque el portazo a la selección abre la puerta a una nueva etapa. Más allá de lo deportivo, el arquero parece decidido a disfrutar lo que viene: familia, proyectos personales y, por supuesto, noches bohemias en puertos como Acapulco.

La escena del Baby'O quedará como retrato perfecto del Memo fuera de la cancha: cercano, sociable, ajeno a los reflectores del estrellato, pero siempre con la elegancia discreta del portero que se acostumbró a brillar bajo los focos más exigentes del planeta fútbol.

La Raíz / Deportes

Compartir

Más en Noticias