Bugatti despierta a Molsheim: La Manufacture abre sus puertas para escribir el futuro del Tourbillon
La marca francesa estrena un complejo de más de 3,200 metros cuadrados en Alsacia, construido en menos de un año, para ensamblar su hypercar insignia y elevar su producción hasta 200 unidades anuales.
Casi 116 años después de que Ettore Bugatti encendiera los primeros motores en un pequeño taller de Alsacia, la marca de los hiperdeportivos más exclusivos del mundo vuelve a mirar hacia su origen para dar un salto al futuro. La Manufacture, el nuevo corazón industrial de Bugatti, abrió oficialmente sus puertas el pasado 2 de julio en Molsheim, Francia, y con ello comienza la cuenta regresiva para la fabricación del Tourbillon, el sucesor espiritual del Chiron.
Una inversión que redefine la escala del lujo
El complejo, levantado sobre los terrenos del histórico Château Saint Jean, requirió menos de doce meses de construcción y se posiciona como una de las apuestas más ambiciosas de Bugatti Rimac para consolidar su presencia en la región. La superficie total alcanza los 3,245 metros cuadrados, distribuidos en una arquitectura contemporánea de baja altura, con amplias superficies acristaladas que inundan de luz natural cada rincón del taller.
Precisión suiza, alma francesa
Dentro de La Manufacture se concentrarán los procesos más técnicos de la producción: preensamblaje de interiores y exteriores, controles de calidad milimétricos, inspecciones finales y los delicados trabajos de pintura y pulido. La meta es clara: llevar la capacidad de fabricación hasta 200 vehículos al año, una cifra ambiciosa para una marca acostumbrada a producir casi a medida.
El diseño del edificio no es un capricho estético. Cada decisión —desde la altura de los techos hasta la orientación de los ventanales— busca favorecer la precisión del trabajo artesanal y, al mismo tiempo, el bienestar de los maestros que dedicarán cientos de horas a cada unidad.
El Atelier mantiene la magia
Mientras La Manufacture asume el papel de centro nervioso de la producción, el histórico Atelier —reconocible por su icónica silueta inspirada en el Macaron de Bugatti— seguirá siendo el escenario donde los vehículos reciben sus últimos toques. Ahí los clientes podrán presenciar el ensamblaje final e incluso poner manos a la obra en algunos acabados personalizados, una experiencia que convierte la compra en un ritual.
Una nueva era con sello propio
La ceremonia inaugural contó con la presencia de Mate Rimac, CEO de Bugatti Rimac, y Christophe Piochon, presidente de Bugatti Automobiles, además de autoridades francesas y representantes locales. El mensaje fue directo: la firma no solo quiere sobrevivir a la transición eléctrica, sino redefinir qué significa fabricar un hiperdeportivo en el siglo XXI.
Con el Tourbillon ya en fase de preproducción, la apertura de La Manufacture marca el inicio de un capítulo donde tradición e innovación dejan de ser palabras opuestas. Bugatti no se muda: se expande, y lo hace recordando que su grandeza siempre nació en esta pequeña ciudad alsaciana.