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Cascos Azules en peligro de extinción: la ONU se queda sin dinero para mantener la paz

La ONU atraviesa su peor crisis financiera en una década: el presupuesto de operaciones de paz cayó a 4 mil 700 millones de euros y los Cascos Azules se redujeron 49% en diez años. Sudán del Sur es apenas la cara más visible de un colapso global.

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Imagen IA: Cascos Azules en peligro de extinción: la ONU se queda sin dinero para mantener la paz
Imagen IA: Cascos Azules en peligro de extinción: la ONU se queda sin dinero para mantener la paz

Priyanka Chowdhury lleva siete años trabajando en Sudán del Sur, el país más joven del planeta, donde la violencia entre facciones rivales amenaza con reavivar una guerra civil que ya devastó a una de las naciones más pobres del mundo. Sin embargo, cuando se le pregunta si este es el peor momento desde que se convirtió en portavoz de la misión de paz de la ONU (UNMISS), su respuesta es tajante: "Aún no tocamos fondo".

Lo dice mientras más de 4 mil 300 efectivos de Cascos Azules han sido repatriados en los últimos meses, dejando apenas 12 mil soldados sobre el terreno. Las primeras elecciones desde la independencia de 2011 están agendadas para diciembre, pero la violencia política no para de escalar en las calles de Juba.

El presupuesto de la paz se desploma

El costo de mantener la paz mundial nunca había sido tan elevado en términos humanos ni tan magro en dinero. El último presupuesto de operaciones de paz de la ONU cayó a 4 mil 700 millones de euros, la cifra más reducida en una década. Hace apenas diez años, los recursos disponibles eran prácticamente el doble.

El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) publicó en mayo un informe demoledor: actualmente hay 78 mil 633 efectivos militares, policiales y civiles desplegados en 58 misiones distribuidas en 34 países o territorios. En un solo año, la cifra cayó 17%. En una década, el desplome alcanza el 49%, principalmente por problemas de liquidez.

Sudán del Sur no está solo

El caso sudanés es el ejemplo más alarmante, aunque desde luego no el único. La crisis financiera de la ONU se extiende como mancha de aceite por África, Medio Oriente y Asia. Mientras tanto, conflictos enquistados como el de Sudán —donde el ejército lucha contra paramilitares en una guerra brutal que presiona la frontera norte— empujan a los Cascos Azules a operar con lo mínimo indispensable.

  • 78 mil 633 efectivos desplegados actualmente en 58 misiones.
  • Cobertura en 34 países o territorios bajo operaciones de paz.
  • Reducción del 17% del personal en un solo año.
  • Caída acumulada del 49% en la última década.
  • Presupuesto más bajo en 10 años: 4 mil 700 millones de euros.

¿Por qué debería importarle a México?

Aunque las misiones de paz suenen lejanas, su retirada tiene efectos directos. Los flujos migratorios forzados, el crimen organizado transnacional y la inestabilidad regional que se generan en zonas abandonadas por la comunidad internacional eventualmente tocan las puertas de América Latina. México, como país comprometido con el multilateralismo, tiene intereses directos en que la arquitectura de paz global no se desmorone.

La historia es cruel en su paradoja: la paz mundial necesita más recursos justo cuando los países que deberían financiarla recortan su compromiso multilateral. Los Cascos Azules, esos soldados de boina azul que durante décadas fueron sinónimo de esperanza en zonas devastadas por la guerra, podrían convertirse en una especie en peligro de extinción si la tendencia no se revierte con urgencia.

Chowdhury, desde Juba, insiste en que no es el peor momento. Pero los números cuentan otra historia: la de un mundo aprendiendo, una vez más, a convivir con la guerra porque ha decidido dejar de pagar para evitarla.

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