Cofepris marca cinco playas mexicanas como no aptas para bañistas este verano
El monitoreo prevacacional 2026 de Cofepris revela que cinco playas en cuatro estados rebasan los límites de enterococos. Conoce cuáles son y por qué debes evitar el contacto con el agua.
Llegó el verano y con él, las ganas de tirarse al mar. Sin embargo, antes de empacar la toalla y el protector solar, hay algo que toda persona que planee visitar la costa mexicana debería revisar: el reporte sanitario de las playas. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) publicó su monitoreo prevacacional 2026, y los resultados obligan a tomar precauciones en al menos cinco destinos del país.
Una de cada 58 playas presenta riesgo
De las 289 playas analizadas por las autoridades, 284 —es decir, el 98.3%— fueron clasificadas como aptas para uso recreativo. La cifra es alentadora, pero deja en evidencia que todavía hay zonas costeras donde el agua no cumple con los estándares de calidad necesarios para el contacto humano.
El problema central es la presencia de enterococos, bacterias que habitan en el tracto intestinal de humanos y animales y que, al encontrarse en concentraciones elevadas en el agua de mar, pueden provocar desde gastroenteritis hasta infecciones en la piel y los oídos. La Cofepris fue clara: en estos puntos, mejor mantener los pies en la arena.
Las cinco playas que la Cofepris recomienda evitar
- Playa de Tijuana, en Baja California, ubicada en una de las zonas más visitadas de la frontera norte.
- Playa del Cuale, que se extiende entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, en Jalisco, un punto turístico de gran tradición.
- Playa Principal, en Puerto Escondido, Oaxaca, uno de los destinos con mayor crecimiento turístico del Pacífico sur.
- Playa José Martí, en el puerto de Veracruz.
- Playa Tumbao, también en Veracruz, en la misma entidad que concentra dos de los cinco puntos críticos.
¿Qué significa "no apta" en la práctica?
La clasificación implica que nadadores, surfistas y deportistas acuáticos deberían abstenerse de tener contacto directo con el agua. Esto incluye desde un chapuzón casual hasta actividades de buceo o kayak en la zona inmediata. Las autoridades sugieren que, ante la duda, lo más prudente es consultar las actualizaciones del monitoreo, que se publican de manera periódica.
Un espejo de lo que no se ve
Más allá del aviso sanitario, el reporte abre una conversación incómoda: la calidad del agua de mar en zonas turísticas suele ser un reflejo del manejo de aguas residuales, la presión urbana sobre los ecosistemas costeros y la capacidad institucional para vigilar lo que ocurre fuera de la vista del visitante. Playas como Tijuana o Puerto Vallarta reciben millones de personas al año, lo que multiplica el impacto de cualquier descuido ambiental.
Para quienes ya tienen boleto, reservación o simplemente planean una escapada de fin de semana, la recomendación es directa: informarse antes de lanzarse al agua. La diferencia entre unas vacaciones inolvidables y un malestar que arruine el descanso puede estar en revisar, con anticipación, el semáforo sanitario costero.