Donceles 79: la librería donde los libros se mueven solos y los gritos hielan la piel
En Donceles 79 sobreviven dos librerías hermanas. La Selecta recibe luz y visitantes; la Popular, convertida en bodega, es reino de sombras donde los volúmenes se mueven solos y se escuchan gritos inexplicables.
En el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, sobre una calle empedrada que ha visto pasar siglos de historia, existe un edificio que muchos transeúntes miran sin detenerse. Otros, los menos, saben que detrás de su fachada conviven dos mundos: uno bañado por la luz y otro sumergido en sombras, donde los libros parecen cobrar vida propia.
Se trata del número 79 de la calle Donceles, donde alguna vez funcionaron dos librerías hermanas: la Selecta y la Popular. Ambas nacieron con el mismo propósito: democratizar el acceso a las letras, al conocimiento y al placer de hojear un libro usado. Pero el tiempo fue separándolas. Mientras la Selecta mantiene sus puertas abiertas a curiosos, estudiantes y lectores habituales, la Popular cerró al público y se transformó en una bodega silenciosa, un depósito de miles de volúmenes apilados en penumbra.
Un palacio con dualidades
El contraste es brutal. En la parte de adelante, el visitante recorre estantes ordenados, hojea primeras ediciones, conversa con los libreros. Pero cuando se cruza el umbral hacia la bodega, la atmósfera cambia por completo. La luz escasea, el aire se vuelve denso y los libros ya no están acomodados por categorías, sino amontonados como ruinas de una civilización de papel.
Allí, entre los pasillos y las escaleras, los volúmenes han formado sus propias tribus. Las novelas de aventuras conviven con los tratados de filosofía, los poemarios se apilan junto a los manuales técnicos. Es como si las miles de historias que guarda el lugar aprovecharan la oscuridad para merodear, mezclarse y rebelarse contra cualquier intento de ordenarlas.
¿Vive Aura aquí?
Quien conozca la novela Aura, de Carlos Fuentes, recordará que el escritor ambientó su historia en una casona oscura ubicada, justamente, en la calle Donceles. La coincidencia resulta inquietante. Fuentes describió una casa donde la realidad se desdibuja, donde los personajes parecen desdoblarse y donde el tiempo se pliega sobre sí mismo. Quien entra a la bodega de la Popular siente, inevitablemente, que está cruzando el umbral de aquel relato.
No podemos afirmar que una bruja o entidad sobrenatural habite el lugar. Pero quienes trabajan ahí cuentan experiencias que difícilmente encuentran una explicación racional.
Testimonios desde la oscuridad
- Aldo Casillas, colaborador del lugar desde hace ocho años, relata que una madrugada, antes de encender las luces, escuchó un grito desgarrador que le erizó la piel.
- Cuenta también que hay libros que regresan solos a su sitio, como si alguien —o algo— los reordenara en la madrugada.
- No es el único. Otros trabajadores han reportado ruidos, pisadas donde no debería haber nadie y movimientos inexplicables entre los estantes.
«Estaba llegando, aún era de noche, y cuando estaba a punto de mover la pastilla para encender la luz, escuché algo muy terrorífico. Me puso la piel de gallina», recuerda Aldo, cuya voz denota que la experiencia lo marcó para siempre.
Los guardianes del templo de papel
A pesar de ser considerada la librería de viejo más antigua de la Ciudad de México y una de las más grandes, apenas tres personas se encargan de cuidar este palacio. Tres para atender al público en la zona iluminada y tres para aventurarse en las entrañas oscuras de la bodega, donde los volúmenes se cuentan por decenas de miles.
El inmueble tiene otras historias guardadas. Antes de ser librería fue escuela. También albergó despachos privados y oficinas donde se tomaron decisiones que probablemente cambiaron el rumbo de más de una vida. Cada pared, cada baldosa, cada tabla del tapanco guarda memoria.
Quizá por eso los libros no quieren irse. Quizá por eso regresan. O quizá, como escribió Fuentes, lo sobrenatural no necesita más que una calle, una casa vieja y la disposición de creer.
Donceles 79 sigue en pie. Sus puertas siguen abiertas. Y si tienes el valor, puedes asomarte a la bodega para descubrir si Aura te espera entre las sombras.