El error al salir de bañarte que podría estar dejándote calvo
Tallar el cabello con la toalla es reflejo de muchos, pero especialistas alertan que ese gesto diario deteriora las fibras capilares y puede causar alopecia por tracción. Te contamos qué hacer en su lugar.
El gesto diario que todos repetimos (y que daña tu pelo)
Saliste de bañarte. Agarras la toalla. Empiezas a tallar tu cabeza como si le quitaras el polvo a un mueble. Si te sentiste identificado, hay malas noticias: ese movimiento tan común está entre los peores enemigos de tu melena.
La conversación se encendió luego de que el Mundial 2026 dejara fuera de competencia a Erling Haaland, el delantero noruego que durante una semana mantuvo enganchada a la afición mexicana. Más allá del fútbol, su peinado desató en redes un tema que pocos quieren tocar: la calvicie por tracción, un tipo de alopecia causada por tensión mecánica sobre el cabello.
¿Qué es la calvicie por tracción?
Es la caída progresiva del cabello provocada por fuerzas físicas repetidas. Los peinados muy tirantes, el uso prolongado de gorras, o incluso la fricción diaria con la toalla pueden desencadenarla. Lo inquietante es que, mientras ocurre, no duele, no avisa y no aparece de un día para otro: lo hace de forma silenciosa.
El error que casi todos cometemos
Frotar el cabello con la toalla al salir de la regadera es un reflejo aprendido. Lo vemos en anuncios, lo vemos en casa, lo replicamos por costumbre y por prisa. Sin embargo, según apuntaron la clínica capilar española Encarna Sorribes y el fabricante de cosméticos GK Hair, este hábito deteriora tanto las fibras capilares como el cuero cabelludo.
La razón es bastante directa: cuando el pelo está mojado se vuelve mucho más frágil. La cutícula, esa especie de armadura que recubre cada hebra, se abre con la humedad, y un tallado brusco la levanta, la rompe o la deforma. Con el paso del tiempo, el daño acumulado se traduce en puntas abiertas, frizz insistente, pérdida de brillo y, en los casos más severos, en zonas donde el cabello simplemente decide no crecer más.
Qué hacer en su lugar
- Presionar, no tallar. Envuelve el cabello en la toalla y haz pequeños toquecitos para que absorba el agua sin agredirlo.
- Apuesta por la microfibra. Este tipo de tela genera menos fricción y es mucho más amable con la cutícula.
- Desenreda con calma. Usa un peine de dientes anchos, empezando siempre por las puntas.
- Modera el uso de la secadora. Si la usas, mantenla a unos 15 o 20 centímetros de distancia y a temperatura media.
Haaland y el efecto espejo
El caso del noruego no es curiosidad gratuita. Figuras públicas que someten su cabello a tensiones constantes —atletas, modelos, artistas— han mostrado en redes y medios cómo ese descuido se transforma con los años en zonas despobladas que antes quedaban disimuladas bajo el peinado. La alopecia por tracción no distingue entre celebridades y desconocidos.
Más vale cambiar un hábito que lamentar una alopecia
La próxima vez que tu mano vaya directo a tallar el pelo con la toalla, haz una pequeña pausa. Tu cabello lleva años soportando una fricción que nadie te advirtió. Un gesto tan simple como secar con cuidado puede ser la diferencia entre conservar tu melena o terminar en la consulta del dermatólogo mucho antes de lo que imaginabas.