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Europa le abre la puerta a México justo cuando el T-MEC se tambalea

El Parlamento Europeo aprobó el Acuerdo Global Modernizado. México gana acceso preferencial a uno de los mercados más grandes del mundo en medio de la presión comercial con EU.

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Imagen editada: Europa le abre la puerta a México justo cuando el T-MEC se tambalea
Imagen editada: Europa le abre la puerta a México justo cuando el T-MEC se tambalea

En medio de la tormenta comercial con Washington, una luz verde llegó desde Bruselas. El Parlamento Europeo aprobó esta semana el Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea, un instrumento que llevaba más de dos décadas congelado y que hoy se convierte en una de las apuestas estratégicas más relevantes para la economía mexicana del sexenio.

La noticia llega en un momento crítico. Las tensiones alrededor del T-MEC se han acumulado durante meses: revisiones unilaterales, amenazas arancelarias y una relación bilateral cada vez más impredecible con Estados Unidos. Ante ese escenario, diversificar mercados dejó de ser una opción y se convirtió en una necesidad de supervivencia para miles de productores y exportadores nacionales.

Qué cambia con el nuevo acuerdo

El acuerdo, cuya negociación se arrastraba desde 2016, moderniza una relación comercial que prácticamente no se había tocado desde el año 2000. Entre sus ejes principales:

  • Eliminación de prácticamente todos los aranceles pendientes entre ambas regiones.
  • Acceso preferencial para la casi totalidad de las exportaciones mexicanas al mercado europeo.
  • Nuevas disciplinas en servicios digitales, propiedad intelectual y compras gubernamentales.
  • Capítulos ampliados en sustentabilidad, derechos laborales y transición energética.

En palabras simples: lo que antes tardaba semanas y costaba aranceles para cruzar el Atlántico, ahora tendrá un camino mucho más corto.

Quiénes ganan y quiénes observan

Los sectores con mayores expectativas son el agroalimentario, la industria automotriz, las autopartes, la manufactura avanzada y los dispositivos médicos y electrónicos. Para Estados como Jalisco, Querétaro, Nuevo León, Guanajuato y San Luis Potosí, donde estas industrias tienen peso decisivo en el empleo, el acuerdo podría traducirse en nuevas inversiones y plantas.

También hay expectativas en el sector servicios: empresas mexicanas de tecnología, consultoría y creativas podrían encontrar en la UE un destino menos hostil que el saturado mercado estadounidense.

El camino que falta

La aprobación europea es solo la primera mitad del trayecto. Ahora la pelota está en la cancha del Senado de la República, que deberá ratificar el instrumento antes de que pueda entrar en vigor. De acuerdo con la Secretaría de Economía, el proceso legislativo podría concluirse antes de que termine el año.

El reloj corre. Si la ratificación se dilata, México llegaría a la revisión formal del T-MEC en 2026 sin haber consolidado un plan B robusto. Si se aprueba a tiempo, el país llegará a esa mesa con un argumento poderoso: ya no depende de un solo cliente.

Una señal política, no solo comercial

Más allá de las cifras, el mensaje es profundamente político. En un mundo que avanza hacia bloques comerciales más definidos, México acaba de confirmar que tiene con quién sentarse a negociar sin pedir permiso. La UE, por su parte, refuerza su presencia en América Latina justo cuando China y Estados Unidos pelean por hegemonía comercial.

Para las PyMEs exportadoras, para los productores del campo y para la industria tecnológica nacional, esta puerta europea representa algo más que un arancel: representa la posibilidad de construir un futuro donde la próxima crisis comercial no signifique, otra vez, empezar desde cero.

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