FIFA alarga la sombra: el Mundial 2030 quiere pasar de 48 a 64 selecciones
Infantino negocia un Mundial 2030 con 64 equipos, 16 grupos de cuatro y eliminación del boleto de mejores terceros. La jugada, leída como pieza clave para su relección en la FIFA, abre la puerta a África y amenaza con desbordar el calendario.
La Copa del Mundo no para de crecer y, según reportes internacionales, el siguiente salto podría ser el más ambicioso de la historia. Gianni Infantino estaría empujando dentro de la FIFA una modificación para que el Mundial 2030, ya de por sí histórico por celebrarse en seis países, reúna a 64 selecciones en lugar de las 48 que hoy debutan en el formato de Estados Unidos, México y Canadá.
La jugada política detrás del torneo
De acuerdo con The Athletic y periodistas como Romain Molina, la propuesta no nace en un escritorio técnico, sino en uno político. Infantino, que busca afianzar su permanencia al frente del organismo, presentaría la expansión como un regalo a las federaciones africanas y asiáticas, históricamente subrepresentadas. Más países en la fiesta equivale a más votos en la siguiente elección interna.
El número no es casualidad: 64 equipos representarían que poco más del 25% del planeta dispute una fase final. Una cifra que rompe cualquier precedente y que reescribe la idea misma de lo que significa llegar a una Copa del Mundo.
Cómo se jugaría el nuevo formato
- Cuatro selecciones por grupo, distribuidos en 16 grupos.
- Adiós al famoso "mejor tercero": solo líder y sublíder avanzan a dieciseisavos.
- Criterios de desempate sin cambio: enfrentamientos directos, sin diferencia ni suma de goles.
- Llaves idénticas a las actuales a partir de la ronda de eliminación directa.
Aún no es oficial. Es, por ahora, un borrador que Infantino podría empujar en las próximas reuniones del Consejo de la FIFA, donde además deberá negociar con las confederaciones cómo se reparten los nuevos cupos.
El efecto dominó sobre las confederaciones
Si el Mundial se infla a 64 plazas, la Conmebol viviría su sueño húmedo: sus diez asociaciones podrían asistir completas, incluyendo a México, Estados Unidos y Canadá como representantes de la Concacaf en caso de acceder por mérito propio. África,Oceanía y Asia absorberían el grueso de las nuevas plazas, lo que transformaría el equilibrio de poder que hoy favorece a Europa y Sudamérica.
Lo que está en juego
Para los jugadores, el calendario se convertiría en una pesadilla logística: más partidos, menos descanso, lesiones garantizadas. Para los aficionados, la promesa de ver a selecciones pequeñas en la máxima justa se enfrenta a la pregunta incómoda de si diluye el nivel competitivo. Para Infantino, es la carta de presentación perfecta de cara a su relección: "Traigo un Mundial para todos", un eslogan difícil de atacar en un congreso donde cada federación vale lo mismo en la papeleta.
La pelota, otra vez, se mueve en despachos antes que en la cancha. Y mientras los seleccionados nacionales pelean en el césped por un boleto, Infantino pelea en Zúrich por la suya: la de mantenerse en el trono del fútbol mundial.