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La Gran Pirámide de Guiza podría ser 22,000 años más antigua de lo que creíamos

Un análisis del ingeniero Alberto Donini, de la Universidad de Bolonia, sugiere que la Gran Pirámide tiene cerca de 24,941 años, mucho más de los 4,500 que le atribuye la egiptología tradicional. El hallazgo se basa en el desgaste de la piedra caliza.

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Imagen editada: La Gran Pirámide de Guiza podría ser 22,000 años más antigua de lo que creíamos
Imagen editada: La Gran Pirámide de Guiza podría ser 22,000 años más antigua de lo que creíamos

Una teoría que sacude los cimientos de la historia

Durante más de un siglo, los libros de texto repitieron casi al pie de la letra la misma versión: la Gran Pirámide de Guiza fue levantada alrededor del 2560 a.C., en pleno reinado del faraón Keops. Hoy, un nuevo análisis viene a poner esa certeza en jaque y, de confirmarse, obligaría a reescribir buena parte de lo que sabemos sobre el origen de las grandes civilizaciones.

El artífice de esta hipótesis es el ingeniero Alberto Donini, investigador de la Universidad de Bolonia, quien propone que la colosal estructura tendría aproximadamente 24,941 años de antigüedad. La cifra, de entrada, incomoda: duplica con creces los alrededor de 4,500 años que la egiptología convencional le atribuye al monumento más emblemático del mundo antiguo.

El método que reescribe el calendario

La propuesta de Donini se sostiene sobre lo que él mismo denomina el Método de la Erosión Relativa. El principio es elegante en su sencillez, aunque su aplicación en campo haya exigido años de trabajo. La técnica compara cómo el paso del tiempo ha ido desgastando dos tipos de bloques de piedra caliza presentes en la pirámide:

  • Los que han permanecido expuestos a la intemperie desde la construcción original del monumento.
  • Los que fueron revestidos hace unos 675 años, tras el devastador terremoto que sacudió El Cairo en 1303 d.C.

Con esa diferencia como referencia, Donini estableció doce puntos de muestreo alrededor de la base para analizar dos tipos de desgaste: la erosión química y física, que deja cavidades en la piedra, y la erosión uniforme, causada por el viento, la lluvia y la arena del desierto.

Los números que incomodan a los egiptólogos

Los cálculos arrojaron un intervalo de exposición de entre 5,700 y 54,000 años. El investigador italiano no pretende fijar una fecha exacta; más bien abre un abanico de posibilidades. Según su modelo, existe un 68.2% de probabilidad de que la pirámide se haya erigido en algún momento entre el 8,900 a.C. y el 36,800 a.C., con un promedio estimado hacia el 22,900 a.C.

La implicación es descomunal: si la estructura se levantó en esa ventana temporal, sería anterior no solo a los faraones, sino a prácticamente todas las civilizaciones clásicas de las que poseemos registro escrito, incluidas las de Mesopotamia, el Valle del Indo y la antigua China.

Lo que falta por demostrar

Aunque el estudio ha captado la atención de medios como National Geographic, también ha despertado más de una ceja levantada en la academia. La egiptología cuenta con una base de evidencia robusta —textos, fechados por radiocarbono, alineamientos astronómicos y hallazgos arqueológicos— que ubica a las pirámides de Guiza con claridad en el periodo del Imperio Antiguo egipcio.

Donini, por su parte, reconoce que su enfoque no busca reemplazar las técnicas tradicionales, sino abrir una nueva línea de lectura sobre los monumentos. La pregunta sigue en el aire: ¿se trata de una manera inédita de mirar el pasado o de un cálculo que se aleja demasiado de la evidencia consolidada?

Por ahora, la Gran Pirámide continúa guardando sus secretos bajo la arena. Lo único cierto es que, sea cual sea su edad real, sigue obligándonos a preguntarnos hasta dónde llega la historia que aún no hemos contado.

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