Monos aulladores de Veracruz llevan plástico en el cuerpo: ni la selva escapa
Un estudio del INECOL detectó microplásticos en más del 90% de las muestras de monos aulladores de la Reserva de los Tuxtlas, en Veracruz. Es el primer registro riguroso en un primate amenazado de América. La contaminación plástica ya llegó al corazón de la selva.
El rugido de los Tuxtlas ahora suena plástico
Imagina un amanecer en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, en el sur de Veracruz. El sol se filtra entre las hojas, las lianas y los musgos. A lo lejos, el aullido grave de un mono macho marca territorio. Es uno de los sonidos más antiguos de la selva mexicana. Hoy, ese mismo animal carga con algo que no debería estar ahí: microplásticos. Y no es una hipótesis: es un hecho comprobado por la ciencia.
La cifra que detiene el aliento
Científicas y científicos del Instituto de Ecología (INECOL) y de la Universidad Autónoma de Campeche se propusieron algo sencillo y a la vez profundamente revelador: revisar las heces de los monos aulladores que habitan la reserva. Lo que encontraron sacudió a la comunidad científica. Más del 90% de las muestras analizadas contenían microplásticos. La presencia de estas partículas fue confirmada mediante espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR), una técnica de alta precisión que identifica la composición química de los materiales.
De acuerdo con los autores, este representa el primer registro metodológicamente robusto de microplásticos en un primate amenazado en América. En otras palabras: nunca antes se había demostrado, con este nivel de rigor, que un primate en riesgo de extinción ya está contaminado por partículas plásticas en su propio cuerpo.
¿Cómo llegó el plástico hasta las copas?
La pregunta parece imposible. Los monos aulladores viven en lo más alto de los árboles, lejos del suelo, lejos de la basura, lejos de las ciudades. Sin embargo, los investigadores apuntan a varias rutas que explican la contaminación:
- El aire que respiran: estudios recientes han demostrado que los microplásticos flotan en la atmósfera y pueden recorrer miles de kilómetros antes de depositarse, incluso en zonas remotas.
- El agua que beben: la lluvia, la niebla y los cuerpos de agua de la selva arrastran partículas que los primates ingieren al hidratarse.
- Los alimentos que comen: insectos, hojas y frutos contaminados funcionan como vehículo silencioso del plástico hacia el interior del organismo.
Una alarma que pesa sobre una especie frágil
El mono aullador no es una especie cualquiera. Está catalogado como amenazado en México y enfrenta pérdida de hábitat, fragmentación de su territorio y caza furtiva. Ahora se suma un enemigo microscópico. Lo que ocurre con esta especie no es un dato aislado: funciona como termómetro ambiental. Si los microplásticos ya están en su cuerpo, también están en el suelo, en el agua y en el aire que compartimos.
Lo que sigue
El equipo científico hizo un llamado a profundizar las investigaciones: qué tipos de plástico predominan, qué efectos producen en la salud de los primates y qué medidas pueden tomarse para reducir la contaminación en zonas protegidas. La reflexión, sin embargo, ya está abierta: si el plástico alcanzó a los monos aulladores en el corazón de Los Tuxtlas, no existe rincón del planeta que pueda considerarse a salvo.