La Raíz.

Niños convirtieron un Ferrari de 9 millones en resbaladilla; los papás ya pagaron la travesura

En China, cuatro menores usaron un Ferrari 488 GTB como tobogán y lo golpearon con varas de bambú. El dueño intentó resolverlo por las buenas, pero los papás no se hicieron cargo. Acudió a la policía.

· 0 vistas
Imagen editada: Niños convirtieron un Ferrari de 9 millones en resbaladilla; los papás ya pagaron la travesura
Imagen editada: Niños convirtieron un Ferrari de 9 millones en resbaladilla; los papás ya pagaron la travesura

Hay decisiones que cuestan una infancia entera de教训. La de los padres de cuatro niños chinos seguramente entra en esa categoría, después de que sus hijos tomaran un Ferrari 488 GTB —valuado en alrededor de nueve millones de pesos mexicanos— como si fuera el juego más caro del vecindario.

Una travesura con factura incluida

La escena ocurrió a finales de mayo en Kunming, provincia de Yunnan, al suroeste de China. El dueño del superdeportivo había salido por trabajo y dejó el vehículo rojo estacionado al aire libre. A su regreso, lo que encontró no fue precisamente una bienvenida: arañazos profundos en el cofre, el techo, las salpicaderas, las luces traseras y las ventanas, además de la fascia delantera prácticamente hecha añicos.

Las cámaras de seguridad, que rápidamente se viralizaron en redes sociales, muestran a los pequeños —todos menores de 10 años— trepándose al auto, deteniéndose brevemente sobre el parabrisas, pasando por encima del techo y finalmente usando la luneta trasera como resbaladilla. Como si eso no bastara, también se les ve golpeando la carrocería con largas varas de bambú.

El motor V8 los frenó

Lo único que detuvo la aventura fue la vista del motor V8 debajo del cristal trasero. Ahí, entre la curiosidad y el arrepentimiento, los niños decidieron que la diversión había terminado.

El dueño quiso ser comprensivo… hasta que no

El propietario, que también es padre de familia, asegura que primero intentó resolver el asunto de manera amistosa. Incluso evitó llevarlo a un concesionario oficial de Ferrari, donde calculó que la reparación rondaría los 100,000 yuanes (unos 14,700 dólares). En su lugar, optó por talleres locales y refacciones genéricas, lo que bajó la factura a 29,360 yuanes, alrededor de 4,300 dólares.

Pero ni con ese gesto los padres accedieron a cubrir los daños. Con los recibos en mano, el afectado se presentó en la comisaría para buscar una solución legal. El caso ya está en manos de las autoridades, que deberán determinar cómo se reparará el agravio —y cómo se reparará la carrocería.

Más allá del cristal roto

El episodio abre un debate que va mucho más allá de un raspón millonario: la responsabilidad de los padres sobre los actos de sus hijos menores, la fragilidad de la propiedad ajena en espacios públicos y el simbolismo casi cinematográfico de ver un Ferrari convertido en juguete de patio. En Kunming, la escena dejó claro que no todo lo que brisa se desliza gratis.

Compartir

Más en Noticias