Réquiem llega al Foro Shakespeare: una fiscal, un cura y un niño de 11 años sentenciado a muerte
Marimar Vega y Bruno Bichir protagonizan en CDMX un duelo escénico que cuestiona si la pena capital contra un menor es justicia o venganza institucionalizada.
En una sala de espera cualquiera, el tiempo se vuelve insoportable. Pero cuando afuera llueve sobre reporteros y manifestantes, y adentro una fiscal sostiene la firma que enviará a un niño de once años a la cámara de ejecución, el aire pesa distinto. Esa es la premisa de Réquiem, la obra que el Foro Shakespeare de la Ciudad de México estrena como una de las propuestas teatrales más incómodas de la temporada.
Un juicio que no es ajeno
La historia coloca al espectador en Huntsville, Texas, donde Emma Solís —encarnada por Marimar Vega— es una fiscal de origen mexicano que logró la condena a muerte de un menor de edad. El caso desató una tormenta mediática, pero ella se mantiene erguida: cree haber cumplido la ley y defiende su convicción sin titubear. O al menos eso aparenta.
La entrada del Padre Michael Banks, interpretado por Bruno Bichir, revienta el equilibrio. El sacerdote llega a escuchar la última confesión del condenado, pero también carga con una noticia: existe la posibilidad de una última apelación. Lo que sigue no es un sermón ni un alegato: es un combate dialéctico donde ambas posturas se desnudan sin concesiones.
Qué la hace distinta
El montaje, dirigido por Enrique Singer, no busca entretener: busca incomodar. El texto original es de la dramaturga estadounidense Lisa Peterson, basado en la obra de Jane Anderson, y ha sido adaptado para reflejar las tensiones morales que también atraviesan a la sociedad mexicana, aunque el caso se ubique al otro lado de la frontera.
- El tema: pena de muerte aplicada a un menor de edad, un dilema que en México reabre heridas sobre la justicia, la infancia y la violencia estructural.
- Los personajes: dos figuras de poder —fiscal y sacerdote— que en teoría defienden valores opuestos, pero comparten una certeza terrible: alguien tiene que decidir quién vive.
- El formato: una obra de dos personajes, casi de cámara, donde cada silencio pesa más que cada parlamento.
Lo que dicen sus creadores
Marimar Vega ha descrito el proceso como un ejercicio de empatía radical: entender los argumentos de Emma sin suscribirlos. Para la actriz, la fiscal no es una villana de caricatura, sino una mujer que ha construido su vida profesional sobre una idea de legalidad que ahora la persigue. Bruno Bichir, por su parte, encarna a un hombre de fe que no escapa tampoco de sus propias contradicciones: duda del sistema al que sirve tanto como de la mujer que tiene enfrente.
Una conversación que urge
México abolió la pena de muerte en el ámbito federal desde el siglo pasado, pero la obra llega en un momento en que la opinión pública nacional ha vuelto a discutir casos de justicia, venganza y límites del Estado frente a la infancia violentada. Réquiem no da respuestas: las arranca. Y deja al espectador caminando de regreso a casa con la misma lluvia que cae en escena.
Cuándo y dónde verla
La temporada se presenta en el Foro Shakespeare, ubicado en Zamora 169, colonia Condesa, en la Ciudad de México. Se recomienda consultar funciones, horarios y disponibilidad de boletos directamente con la producción de Réquiem Teatro MX en sus redes sociales, ya que la respuesta del público ha sido intensa y las fechas pueden agotarse rápido.