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Un cable que cuesta más que un Tesla Model Y: el extravagante lujo sonoro de los ultrarricos

Los cables Nordost Odin 2 cuestan más de 870 mil pesos por metro y forman parte del sistema de audio más caro del mundo, valorado en 3.5 millones de dólares. Una excentricidad que revela hasta dónde llega el despilfarro.

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Imagen editada: Un cable que cuesta más que un Tesla Model Y: el extravagante lujo sonoro de los ultrarricos
Imagen editada: Un cable que cuesta más que un Tesla Model Y: el extravagante lujo sonoro de los ultrarricos

Hay gastos que desafían toda lógica. Hay compras que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Y luego está el mundo del audio de ultra lujo, donde un simple cable de un metro puede costar lo que un automóvil nuevo en México.

Se trata de los Nordost Odin 2, una línea de cables que los multimillonarios adquieren sin pestañear para conectar sus equipos de sonido de alta gama. Su precio ronda las 37,500 libras esterlinas por metro, es decir, poco más de 50,000 dólares o alrededor de 873,000 pesos mexicanos. Para ponerlo en perspectiva: más caro que un Tesla Model Y estándar recién salido de la agencia.

¿Qué justifica un precio así?

De acuerdo con reportes especializados, el Odin 2 representa la cima de la ingeniería en conectividad auditiva. Cada cable está construido con cobre ultrapuro bañado en plata, rodeado de un aislamiento diseñado para eliminar cualquier interferencia en la señal. Se vende por pares y cada uno contiene 24 conductores individuales, dispuestos con una precisión milimétrica que tardó años en perfeccionarse.

Para su fabricación se utilizan técnicas que normalmente se reservan para las industrias aeroespacial y médica, donde el margen de error es prácticamente inexistente. No es un cable cualquiera: es una pieza de relojería eléctrica.

El sistema de audio más caro del planeta

Estos cables no se enchufan a cualquier estéreo. Son parte de lo que se considera el sistema de audio más caro del mundo, con un valor aproximado de 3.5 millones de dólares. El conjunto incluye:

  • Altavoces Wilson Audio WAMM Master Chronosonic: torres monumentales de alrededor de mil kilogramos cada una.
  • Subwoofers Thor's Hammer: unidades de graves con nombre de martillo mitológico y potencia descomunal.
  • Cuatro amplificadores Dan D'Agostino: cada uno pesa más de 250 kilos y consume electricidad como un pequeño negocio.

¿Excentricidad o genio auditivo?

Para los audiófilos más radicales, la diferencia en calidad de sonido es perceptible y vale cada centavo. Para el resto del planeta, suena —irónicamente— a despilfarro absoluto. Lo cierto es que este tipo de productos abren un debate incómodo: mientras millones de personas escuchan música en bocinas bluetooth de doscientos pesos, hay quienes invierten fortunas en un solo metro de cable.

La línea entre la pasión por el sonido perfecto y la ostentación sin límites se vuelve borrosa cuando un cable cuesta lo que una casa en buena parte de México. Y sin embargo, la demanda existe, los pedidos no paran y Nordost sigue fabricando estas joyas electrónicas para quienes pueden pagarlas sin pensarlo dos veces.

Una cosa es segura: la próxima vez que alguien te diga que los cables "no importan", recuerda que en el mundo del lujo, algunos pagan el precio de un coche compacto solo por medio metro de cobre plateado.

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