El Ferrari que todos criticaban ya se agotó en China: el capricho富豪 ganó
Las 88 unidades del Ferrari Luce se vendieron en Beijing a 586 mil dólares cada una, pese al diseño polémico y la competencia de superdeportivos chinos que ofrecen más por menos.
Hay noticias que confirman algo que muchos sospechaban: el dinero de los ultrarricos no siempre entiende de lógica, diseño ni relaciones públicas. El Ferrari Luce, ese modelo que desató críticas globales desde su presentación, acaba de conseguir lo que pocos pronosticaban: agotarse por completo en Beijing, China.
Una venta que nadie vio venir
De acuerdo con el medio Beijing Business Today, las 88 unidades disponibles en el concesionario de Ferrari en la capital china fueron adquiridas por clientes dispuestos a pagar 586 mil dólares por un sedán que muchos calificaron como el experimento estético más arriesgado de la marca italiana en décadas.
La cifra, traducida al tipo de cambio actual, equivale a poco más de 10 millones de pesos mexicanos por un solo vehículo. Y aun así, los pedidos no pararon.
El contexto no ayudaba
El éxito comercial llega en el peor momento posible para Ferrari en el gigante asiático:
- Las autoridades chinas redujeron las cuotas de importación para autos de lujo europeos.
- Los costos de propiedad de vehículos con motor de combustión se dispararon.
- Surgieron rivales locales como el Yangwang U9 de BYD, un superdeportivo eléctrico con prestaciones que ya compiten de frente con la tradición italiana.
- El Denza Z9, Gran Turismo eléctrico chino, ofrece mejores especificaciones técnicas por una fracción del precio.
La salida de Galliera y el rumor del trueque emocional
El contexto no era solo de mercado, sino también interno. Enrico Galliera, entonces director global de Marketing y Comercial de Ferrari, abandonó la compañía tras la controversia del lanzamiento. Antes de irse, desmintió una versión que circulaba con fuerza en redes: que adquirir el Luce funcionaba como una "prueba de lealtad" para acceder más rápido a modelos verdaderamente exclusivos de la marca.
Sin embargo, el comportamiento del consumidor chino revive la teoría. Comprar lo "polémico" parece haberse convertido, en este caso, en un boleto dorado hacia el club cerrado de los coleccionistas de Maranello.
¿Sedán familiar o capricho de estatus?
Aquí está la ironía. Ferrari insiste en que el Luce no es un superdeportivo, sino un Gran Turismo de cinco plazas pensado para viajes largos. Una definición que choca frontalmente con:
- Su precio estratosférico.
- Sus rivales eléctricos chinos con autonomía superior.
- La imagen de marca que el cavallino rampante ha construido durante décadas.
Y, aun así, los ultrarricos chinos compraron cada unidad disponible. No porque el auto lo justificara en papel, sino porque el símbolo siempre pesa más que la ficha técnica.
Lo que esto significa más allá de Beijing
El episodio del Luce en China deja una lectura incómoda para la industria automotriz global: en un mercado donde la tecnología local avanza a pasos agigantados y los gobiernos regulan con mano dura el consumo ostentoso, todavía hay un nicho dispuesto a pagar por pertenecer, no por conducir.
Para México y América Latina, donde el sueño Ferrari sigue siendo aspiracional, el caso chino confirma que la marca italiana sigue siendo un lenguaje universal entre élites, aunque sus productos sean, objetivamente, cada vez más discutibles.