Por qué hoy todos parecen 'malvados': la trampa que nos hace creer que el mundo empeora
El psicólogo Nick Haslam, de la Universidad de Melbourne, documenta cómo palabras como 'abuso', 'trauma' o 'machismo' han absorbido significados antes impensables. El resultado: percibimos más maldad justo cuando la sociedad mejora.
La paradoja que nadie quiere ver
Imagina que alguien te dice: "El mundo nunca ha estado tan mal". Millones de tuits, debates encendidos en redes y conversaciones familiares parecen darle la razón. Pero un profesor australiano lleva años investigando algo que contradice esa intuición: el mundo no se está deteriorando; nuestra definición de lo que es "malo" se ha expandido.
Nick Haslam, psicólogo de la Universidad de Melbourne, ha documentado cómo términos como abuso, adicción, trauma o prejuicio han ido absorbiendo significados que antes no les pertenecían. A este fenómeno lo denominó concept creep, o lo que en español podríamos traducir como la inflación de lo inaceptable.
Cómo se infla el diccionario moral
¿Recuerdas cuando un "machista" era solo el que trataba a las mujeres como ciudadanas de segunda? Hoy la palabra sirve para describir desde violencia explícita hasta un chiste mal contado. Lo mismo ha pasado con "tóxico", "nazi" o "facha": etiquetas que se reparten con la misma facilidad con la que antes se reservaban para casos verdaderamente graves.
Haslam sostiene que esta expansión no es gratuita. Cada vez que una sociedad avanza en derechos, inclusión o bienestar, se corre el listón de lo tolerable. Lo que ayer era una broma inocente, hoy puede ser microagresión; lo que antes era una discusión acalorada, hoy califica como intimidación.
El efecto contradictorio
El resultado es desconcertante. Cuanto más sana está una comunidad, más sensible se vuelve a cualquier forma de daño. Esto genera una percepción engañosa:
- Parece que hay más personas dañinas.
- Pareciera que la maldad aumenta.
- Sospechamos que vivimos tiempos oscuros.
Pero la evidencia dice lo contrario. Los índices de violencia, mortalidad infantil, pobreza extrema y discriminación han descendido de forma sostenida durante décadas. La paradoja es que mejoramos materialmente al mismo tiempo que sentimos que todo va peor.
Lo que implica para las redes sociales
Twitter, TikTok o Instagram funcionan como amplificadores de este fenómeno. Cualquier desliz se convierte en motivo de linchamiento digital porque el catálogo de ofensas se ha multiplicado. Haslam advierte que esto no significa que debamos ignorar los problemas reales, sino entender que la categoría misma de "problema" se ha ensanchado.
El psicólogo no pide que dejemos de señalar conductas inaceptables. Su invitación es a distinguir entre quien roba un banco y quien comenta algo torpe en una cena. Cuando todo merece el mismo castigo moral, el castigo pierde sentido.
Una invitación a la calma crítica
Quizá el antídoto contra el catastrofismo permanente esté en recordar que las palabras también envejecen. Lo que hoy nos escandaliza, mañana será parte de un debate más matizado. Y mientras tanto, las cifras frías nos recuerdan que, por difícil que parezca, el vaso está más lleno de lo que las redes quieren admitir.