Se acabó el truco: California pone un alto al abuso de volumen en Netflix, YouTube y Disney
Bajar el audio de tusseries para que los anuncios te exploten en los oídos tiene los días contados. Un senador de California presenta una ley que obligará a plataformas de streaming a igualar el volumen entre contenido y publicidad, una práctica que llevaba años hartando a millones de usuarios en México y el mundo.
Hay una molestia que muchos espectadores mexicanos conocen bien, aunque pocas veces la dicen en voz alta: ese momento en el que estás viendo una serie en Netflix, una película en Disney+ o un video en YouTube y, de pronto, la pausa publicitaria aparece con un volumen tan agresivo que hace brincar a toda la familia del sillón. Mientras tanto, durante el contenido, el audio se escucha apenas susurrado.
Pues bien, esa estrategia lleva años incomodando a millones de suscriptores en México, Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Y ahora, al menos en territorio californiano, podría tener fecha de vencimiento.
El truco que todas las plataformas usan (y que muy pocos notan)
El mecanismo es tan sencillo como irritante. Las plataformas de streaming reducen de forma deliberada el nivel del audio en su contenido principal para que, cuando llegue el bloque de anuncios, el espectador tenga el volumen de la televisión más alto de lo habitual. Resultado: la publicidad suena desmesuradamente fuerte, interrumpe conversaciones, despierta bebés y arruina finales de capítulos.
En foros como Reddit, los testimonios se acumulan. Hay quien confiesa haber apagado la suscripción por esa sola razón. Hay quien asegura que subió la tele pensando que su equipo de sonido estaba fallando. La queja es global y silenciosa al mismo tiempo, porque la mayoría normaliza el abuso como parte del costo de tener un plan "económico con anuncios".
La ley que quiere terminar con la trampa
Un senador estatal de California, harto de la misma situación, presentó una iniciativa legislativa que obligaría a las plataformas a mantener el mismo nivel de volumen entre el contenido y los anuncios. Si se aprueba, las compañías tendrían que ajustar su infraestructura de audio y, de paso, renunciar a uno de los trucos publicitarios más efectivos (y molestos) de la última década.
La propuesta no es nueva en su espíritu: la televisión abierta y el cable en México y Estados Unidos ya enfrentaron regulaciones similares hace años, conocidas popularmente como las leyes CALM. Lo que cambia ahora es que el streaming, por considerarse un servicio digital, se había mantenido al margen de estas normas. La nueva ley busca cerrar ese hueco.
¿Qué ganaríamos los usuarios en México?
Aunque la ley se discutiría en California, su efecto sería casi inmediato a nivel global, porque las plataformas estandarizan sus sistemas para no fragmentar experiencias por país. Esto significa que, de aprobarse, los suscriptores mexicanos con planes con publicidad también dejarían de sufrir el famoso “brinco del volumen”.
- Más comodidad: noches de serie sin sobresaltos auditivos.
- Menos presión para pagar el plan sin anuncios: laトリック del volumen alto deja de empujarte a gastar más.
- Experiencia más justa: si pagas un plan con publicidad, aceptas los anuncios, pero no que te exploten en los oídos.
Lo que nadie dice sobre esta práctica
Detrás del truco del volumen hay una lógica comercial bastante transparente: hacer que la publicidad sea tan invasiva que el usuario termine pagando más por un plan sin anuncios. Es, en esencia, una manera de empujar al consumidor a gastar más sin necesidad de decírselo. La nueva ley no prohíbe la publicidad en plataformas de streaming —algo imposible—, pero sí pone un límite a cómo esa publicidad puede comportarse.
Si las grandes tecnológicas cumplen sin resistencia, veremos un pequeño gran cambio en la forma en que vemos películas, series y videos desde nuestros hogares. Y si intentan frenarla, el debate apenas comienza.