Sombras que hablan: la poesía mexicana se reencuentra con su cuerpo perdido
Gilberto Owen y Sergio Téllez-Pon dialogan a través del tiempo en torno a la sombra como presencia, ausencia y confesión. Un cruce poético que Letras Libres rescata para repensar la tradición lírica mexicana.
La poesía mexicana vuelve a mirar lo que siempre nos acompaña pero pocas veces nombramos: la sombra. Esa presencia oscura que se extiende a nuestro lado, que a veces nos traiciona y otras nos revela algo que no queremos ver.
El peso de una herencia
Gilberto Owen, poeta sinaloense perteneciente al grupo Contemporáneos en los años veinte, dejó una huella indeleble en la manera en que hablamos poéticamente de nosotros mismos. Su poema "Mi sombra" —publicado originalmente dentro de su libro Imagen— sigue siendo uno de los textos más inquietantes de la lírica mexicana del siglo XX.
En apenas tres líneas, Owen desnuda una paradoja que aún duele: la sombra sin cuerpo, lo que queda cuando alguien ya no está. O cuando nunca terminó de estar del todo entre nosotros.
Una conversación que continúa
El poemario "Mi sombra" de Sergio Téllez-Pon, recogido en Letras Libres, dialoga directamente con Owen. No se trata de un homenaje nostálgico ni de una imitación académica: es una confidencia entre dos voces que comparten siglo, idioma y una misma obsesión por lo que se escapa.
Téllez-Pon escribe versos que parecen prolongar el dolor original de Owen, como si la sombra necesitara testigos nuevos para terminar de contarse:
- "Mi sombra iba a mi lado sin pies para seguirme"
- "Mi sombra se caía rota, inútil y magra"
Por qué importan las sombras
En un país donde la luz del sol suele ser metáfora política y la oscuridad sinónimo de lo que se oculta, hablar de sombras es hablar de lo doble. De lo que somos y de lo que mostramos. De lo público y lo íntimo. De la sombra del padre, de la sombra del Estado, de la sombra que proyecta el migrante cuando cruza el río.
La poesía, como la sombra, no tiene cuerpo propio: vive del otro. Y estos dos autores —uno desde el siglo XX, otro desde el XXI— lo saben mejor que nadie.
Una lectura necesaria
Si la poesía mexicana reciente ha perdido presencia en los grandes circuitos editoriales, espacios como Letras Libres mantienen viva la conversación. Recomendar este cruce entre Owen y Téllez-Pon es también recomendar leer despacio, dejar que el verso respire, permitir que la sombra vuelva a tener cuerpo propio.
Porque al final, como escribió Owen, hay cuerpos sin sombra. Y también —agrega Téllez-Pon— sombras sin cuerpo. Las dos mitades nos necesitan mutuamente para existir.