Au Pied de Cochon: la brasserie parisina que CDMX adoptó como refugio nocturno
En la CDMX existe una brasserie francesa abierta las 24 horas donde los trasnochadores curan el hambre con escargots, sopa de cebolla y confit de pato a las tres de la mañana. Más que un restaurante: una institución con dos décadas alimentando a celebridades y desvelados.
Un clásico que no conoce el sueño
Hay lugares en la Ciudad de México que parecen vivir en su propio huso horario. Au Pied de Cochon es uno de ellos: una brasserie francesa que lleva más de dos décadas alimentando a quien sea, a la hora que sea.
El concepto resulta sencillo en su propuesta y complejo en su ejecución: una cocina sin horarios que reta al comensal a trasnochar, o mejor dicho, a celebrar la madrugada con algo más que una torta de tamal.
¿Qué se come cuando el reloj marca las 3 AM?
La carta no distingue entre la una y las cinco de la mañana. El menú completo se mantiene vigente desde la una de la tarde hasta las seis de la mañana, momento en que aparece la carta de desayunos. Es decir, aquí la cruda se cura con escargots.
Entre las elecciones que se repiten noche tras noche en las mesas:
- Los escargots de Borgoña, envueltos en mantequilla, ajo y perejil, servidos como pequeñas ceremonias individuales.
- La sopa de cebolla gratinada, humeante, coronada con una capa de queso dorado que cruje al primer golpe de cuchara.
- El confit de pato con papas sarladaises y salsa bordelesa, una de las piezas más pedidas del lugar.
A esa trinidad se suman clásicos como el coq au vin, el lechón confitado, la pechuga de pavo y la tártara de res, además de una barra marina que incluye ostiones, almejas, camarones y bogavante sobre hielo.
Más que comida: un escenario
Cruzar la puerta es aceptar que se entra a un pequeño pedazo de París transplantado a la CDMX. Las vitrinas lo confirman: ahí descansan los reconocimientos formales —como su puesto dentro de los 250 mejores de la Guía México Gastronómico 2025—, pero también los guiños personales de quienes han pasado por sus mesas.
Nombres de celebridades, dedicatorias, fotografías enmarcadas: cada pared cuenta algo. El ambiente no busca únicamente alimentar el estómago; busca alimentar la experiencia de sentirse en otro sitio, en otro horario, mientras afuera la ciudad sigue girando.
Por qué sigue de pie después de tantos años
Mantener un restaurante abierto las 24 horas en una metrópoli como la capital mexicana no es trivial. Implica personal, producto y una clientela fiel. Y aun así, Au Pied de Cochon lo sostiene desde hace más de veinte años.
La explicación parece radicar en que muy pocos lugares saben leer tan bien al comensal nocturno. No es solo que estén abiertos: es que cuando llegas a las cuatro de la mañana, te reciben con la misma solemnidad con la que atenderían a un comensal a las nueve de la noche.
Para los noctámbulos capitalinos —para los que vuelven de un concierto, para los que trabajan turnos largos, para los que simplemente abrazan la madrugada—, este rincón francés se volvió una especie de refugio gastronómico sin competencia directa.
Lo que sigue
La brasserie mantiene su fórmula intacta: misma carta, mismo horario, mismo ritual. Quien aún no haya cruzado su umbral tiene una cita pendiente con la madrugada. Quien ya lo conozca sabe que, la próxima vez que el hambre lo sorprenda en horario impensable, hay una mesa esperándolo.