James Gunn la llama su favorita y el público la confirma: The Furious sacude al cine de acción
El director de Superman se rendido ante una película filmada en el sudeste asiático que llega con 97% de aprobación en Rotten Tomatoes. Kenji Tanigaki entrega una historia de venganza, tráfico de menores y coreografía brutal que ya es de lo mejor del año.
No hace falta ser fan del cine de artes marciales para entender por qué James Gunn no pudo resistirse a recomendar The Furious. El director que está a punto de redefinir a Superman en la pantalla grande juntó al elenco de su próxima entrega, Man of Tomorrow, y se llevó una sorpresa que no esperaba: una película que, según sus propias palabras, es un despliegue descomunal de imaginación, técnica cinematográfica y coreografía.
Una joya oculta que ya tiene al público de su lado
Estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto y confirmada para llegar a las salas comerciales en junio de 2026, The Furious acumula un 97% de reseñas positivas en Rotten Tomatoes y un 95% de aprobación del público. Cifras reservadas únicamente para cintas que marcan época.
Detrás de la cámara está Kenji Tanigaki, coreógrafo y cineasta japonés reconocido por orquestar secuencias de combate aparentemente imposibles. En esta ocasión, Tanigaki se supera a sí mismo y construye algo que muchos creían extinto: una historia con pelea callejera en el corazón, pero también con una mirada profunda sobre la violencia, la venganza y la dignidad.
El sudeste asiático como escenario y la crudeza como motor
La trama se ambienta en los rincones más lúgubres del sudeste asiático, donde opera una red criminal dedicada al tráfico de menores. Todo arranca con el secuestro a plena luz del día de un personaje llamado Ra. A partir de ahí, la película despliega una premisa tan vieja como efectiva: un héroe al que todos subestiman decide cobrar cuentas. Pero Tanigaki lleva este tropo hasta un punto casi febril.
Su protagonista no solo vence: lo hace de todas las formas imaginables. Peleas a puño limpio, enfrentamientos cuerpo a cuerpo, y sí, el uso de una motocicleta como arma en pleno combate. No es exageración: la cinta convierte lo cotidiano en arsenal, lo mecánico en extensión del cuerpo, lo absurdo en poesía visual.
Lo que Gunn vio (y que tal vez tú pasaste por alto)
- Coreografía secuencias de combate de una fluidez pocas veces vista.
- Una reinvención efectiva de los tropos clásicos del género.
- Innovación real en cómo se filman las batallas, sin caer en el exceso de CGI.
- Personajes construidos con más cuerpo que las típicas caricaturas de acción.
En tiempos donde las superproducciones reemplazan acrobacia por cortes digitales y computador de por medio, The Furious apuesta por el riesgo físico, el cuerpo del actor como herramienta principal y la artesanía como filosofía.
¿Por qué importa en México?
Para el público mexicano, acostumbrado a consumir cine de acción con sello internacional, esta cinta significa algo más que una recomendación de Hollywood. Es una ventana al cine de género asiático que rara vez llega con bombo a las carteleras latinoamericanas. Y una oportunidad de redescubrir por qué las películas de artes marciales, cuando están bien hechas, no pasan de moda.
Gunn, lejos de recomendarla como moda pasajera, la puso en su pedestal personal. Y cuando uno de los directores más poderosos del cine comercial actual pone su nombre detrás de un filme independiente, suele valer la pena prestarle atención. The Furious no es solo cine de acción: es cine de acción con argumentos de sobra para conquistar a quien se atreva a verla.