Supergirl llega al DCU y su final cambia todo lo que sabíamos sobre la saga
La segunda película del nuevo Universo DC presenta a Kara Zor-El con Milly Alcock. Un viaje interestelar, un villano despiadado y un giro que redefine el futuro de la franquicia.
El nuevo Universo DC arranca con fuerza y Supergirl ya se posiciona como una de las entregas más arriesgadas de la franquicia. La prima de Clark Kent, interpretada por una contundente Milly Alcock, debuta en la gran pantalla con una historia que se aleja del superhéroe convencional para explorar algo más íntimo: la búsqueda de identidad de una kryptoniana que todavía no sabe qué lugar ocupa en la Tierra.
Una heroína que prefiere perderse
La trama arranca en la semana del cumpleaños de Kara. A diferencia de Superman, ella no se siente completamente en casa en el planeta azul. Le gusta escapar a mundos lejanos donde el sol es rojo, porque ahí sus poderes desaparecen y puede comportarse como cualquier mortal: beber de más, discutir con desconocidos y, sobre todo, no cargar con el peso de ser la última esperanza de nadie.
Pero la libertad tiene un precio. En uno de esos planetas remotos aparece Krem de las Colinas Amarillas, un villano cruel al frente de un grupo conocido como los Bandoleros. Su siguiente víctima es la familia de una joven llamada Ruthye, quien jura vengarlos sin importar las consecuencias.
Una alianza improbable
Kara tiene sus propias cuentas pendientes con Krem, así que, a regañadientes, acepta acompañar a Ruthye en una travesía interestelar que se convierte en algo más que una cacería: es un espejo donde ambas terminan por replantearse quiénes son y qué están dispuestas a hacer por justicia.
El desenlace que nadie vio venir
El acto final traslada toda la acción a un planeta con dos soles. El problema es que uno de ellos es verde, lo que provoca en Kara el mismo efecto devastador que la kryptonita. Refugiada en una cueva, sin poder moverse, la heroína enfrenta la posibilidad de morir lejos de casa, sin épica y sin despedida.
Mientras tanto, los Bandoleros han capturado a Ruthye y a Lobo, el personaje que Jason Momoa interpreta con su habitual desparpajo. Cuando todo parece perdido, Ruthye logra engañar a uno de sus captores, libera al mercenario intergaláctico y juntos van por Krem.
Lo que esto significa para el DCU
El cierre de la película no es un triunfo limpio ni un sacrificio vacío. Es una decisión narrativa que reconfigura el futuro del Universo DC y deja abiertas preguntas incómodas sobre los costos reales de ser heroína. Alcock no llega para repetir la fórmula de su primo: llega para romperla.
Si algo queda claro tras los créditos, es que la saga necesita a una Kara imperfecta, vulnerable y humana incluso cuando vuela entre estrellas. Y eso, para el cine de superhéroes mexicano y latinoamericano, es una bocanada de aire fresco.
- Milly Alcock se consolida como uno de los rostros clave del nuevo DCU.
- Jason Momoa reaparece en un papel secundario que promete más发展空间.
- El villano Krem abre la puerta a una nueva camada de antagonistas sin complejos.