'Trajiantros' en Xochimilco: Sedema prohíbe las fiestas rave sobre las trajineras
La Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX frenó los 'trajiantros': fiestas nocturnas con luces LED, reggaetón a todo volumen y hasta tubo de pole dance sobre las tradicionales trajineras. Vecinos, ecologistas y prestadores chocan por el futuro del Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La trajinera dejó de ser paseo y se convirtió en antro
Xochimilco siempre fue sinónimo de domingo en familia, de trova, de flores de jamaica y de risas que se mezclan con el canto de los ajolotes. Pero algo se fracturó en los últimos meses: las tradicionales trajineras —esas embarcaciones de madera que llevan siglos surcando los canales— mutaron en algo completamente distinto. Hoy una parte del negocio nocturno las rebautizó como "trajiantros" y la fiesta ya no se escucha desde la orilla: ahora se vive adentro del agua. La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) decidió ponerle un alto definitivo.
Cómo se transformó una trajinera en una discoteca
El "trajiantro" nació como una respuesta directa del comercio turístico a un nuevo tipo de cliente: jóvenes que querían llevar la vida nocturna capitalina al lago. La idea fue tan simple como llamativa: equipar las trajineras con sistemas de sonido profesionales, pistas LED, luces neón de colores y, en algunos casos, hasta un tubo de pole dance instalado al centro de la embarcación.
Para completar la experiencia, los paquetes ofrecen artículos idénticos a los de una batucada callejera: antifaces, globos, gorros temáticos, lentes gigantes y silbatos. La capacidad promedio ronda las veinte personas y el target es claro: cumpleaños, despedidas de soltería o simplemente reuniones con alcohol sobre el agua. El cobro se disparó y la demanda creció al ritmo de las stories en redes sociales.
Por qué Sedema dijo basta
Lo que en principio parecía una manera creativa de celebrar terminó por encender las alarmas ambientales y de protección civil. Las trajineras no fueron diseñadas para funcionar como bares flotantes. Sobrecargarlas con equipo electrónico, bocinas industriales y estructuras no aptas para una embarcación representa un riesgo creciente:
- Contaminación sonora que perturba a los vecinos ribereños y a la fauna endémica del humedal.
- Desechos y descargas eléctricas que terminan directo en el agua del canal.
- Riesgo de hundimiento: el peso adicional puede comprometer la estabilidad de una trajinera tradicional.
- Falta de medidas de protección civil para un espacio público rodeado de agua y con consumo desmedido de alcohol.
Xochimilco no es cualquier parque
Hay algo que muchos olvidan cuando planean su próxima fiesta: Xochimilco es Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1987 y uno de los últimos vestigios vivos del México prehispánico. Su sistema de chinampas, sus canales y sus trajineras son identidad pura de la Ciudad de México. Convertir ese legado en escenario de luces neón y reggaetón a todo volumen es, para las comunidades originarias, una forma de traición al territorio.
"Primero fueron las fiestas en azoteas, luego en casas abandonadas, ahora les tocó a las trajineras. ¿Qué sigue?", cuestionó una vecina de la zona consultada por La Raíz, quien prefirió no dar su nombre por miedo a represalias.
¿Y ahora qué sigue?
Para quienes ya tenían contratado su "trajiantro" el fin de semana, las noticias son malas. Sedema confirmó que habrá operativos de inspección en los embarcaderos para verificar que ninguna trajinera opere fuera de horario ni en condiciones distintas a las permitidas. Quien sea sorprendido infringiendo la nueva disposición podría hacerse acreedor a multas de varios miles de pesos e incluso a la cancelación definitiva de su permiso.
El debate sigue abierto. Para los prestadores del servicio, los "trajiantros" eran la tabla de salvación económica frente a los turistas que dejaron de subir a las trajineras clásicas. Para ambientalistas y vecinos, eran una afrenta al patrimonio. La discusión apenas comienza. La trajinera seguirá navegando, pero ahora, al parecer, sólo de día.